jueves, septiembre 10, 2009

MANSAMENTE

También en las memorias de M.F. encuentro una hermosa carta de José María Pemán, en la que éste acusa recibo de un libro del primero, e incluye unas interesantes consideraciones sobre el clima literario de entonces (finales de los cincuenta), comparado con el de treinta años antes. Cuando la eclosión del 27, dice el escritor gaditano, las obras nuevas alcanzaban un enorme impacto por contraste con el academicismo hasta entonces imperante, y "pronto -añade- pasaba(n) a ser algo indiscutible". En el momento presente, por el contrario, "parece que se ha hecho la paz, que todo está ya descontado y sabido. Todos escriben con una inalterable apariencia de buen escribir que hace doblemente difícil que las balas distingan lo excepcional (...). Los libros ahora se publican mansamente. No hay ya a quién tirárselos a la cabeza, como entonces".

Pemán, en su benevolencia, hubiera querido para el libro de su corresponsal una repercusión como las de antes. Pero a mí me gusta su caracterización de la calma chicha literaria, que no me parece un estado del todo indeseable, porque permite escribir al margen de las modas y renunciar a la casi siempre indigesta pretensión de llamar a toda costa la atención. Lo dicho por Pemán, en fin, podría ser una buena descripción del panorama literario español del último cuarto de siglo, una vez superada sin consecuencias la breve fiebre neovanguardista que cundió a finales de los sesenta y principios de los setenta. A mediados de ese periodo empezó uno a publicar mansamente sus libros, a la vez que lo hacían otros coetáneos míos a los que leo y estimo, al igual que a otros algo mayores. Y la verdad es que me alegro de que haya sido así, porque, de lo contrario, ¿a la cabeza de quiénes iba a arrojarlos?

3 comentarios:

Ramiro Rosón dijo...

Es la primera vez que comento en este blog. Sólo quería decirle qie estoy de acuerdo con usted; sin duda, es bueno que los libros se publiquen mansamente. Todos los escritores, en el fondo, lo agradecen. Así, aunque el mundo literario no esté libre de rivalidades y envidias, cada uno vive más o menos en paz y escribe lo que le viene en gana. Creo que cuando los libros se convierten en armas arrojadizas, corren el peligro de convertirse en panfletos y perder en sutileza y originalidad.

P.S.: Por cierto, ¿la imagen que acompaña al texto es algún cuadro de Jean-François Millet? Lo digo porque el estilo se me parece, en cierta medida, a “El Ángelus”, aunque “El Ángelus” es un cuadro menos sombrío que ése.

Un saludo.

Un saludo.

Ramiro Rosón dijo...

Perdón; repetí la expresión “Un saludo” dos veces sin darme cuenta.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Sí, es de Millet: "La pastora" ("The Shepherdess"), pastel y "Conté crayon" sobre papel; conservado en el Baltimore Museum of Art.

(Y venido aquí gracias a los buenos oficios de Google.)

Un saludo, y bienvenido.