viernes, septiembre 11, 2009

TOCAR FONDO

Dicen que estamos tocando fondo. Y a uno, que ha visto muchas películas de submarinos, e incluso es lo bastante viejo para recordar la serie Viaje al fondo del mar, la expresión le recuerda esos momentos de tensión en los que los sumergibles debían parar motores y se hundían suavemente hasta posarse en el lecho marino, mientras se oía el ruido de los destructores japoneses pasándoles por encima, arrojando cargas de profundidad. Era un momento de aguantar la respiración, y, efectivamente, eso era lo que se le ordenaba hacer a la tripulación del submarino en peligro: hubiera bastado que a un tripulante se le cayera una moneda al suelo para que el tintineo fuera captado por el sónar del buque atacante. En cuanto éste pasaba de largo, el comandante daba la orden de reanudar el rumbo y de subir el periscopio, por el que veíamos alejarse el buque japonés, seguido de su estela de humo malvado…

También ahora a uno le parece escuchar el ruido sordo que hacen los hierros del submarino al topar con el lecho arenoso, y también contiene la respiración, mientras trata de imaginar qué amenazadoras presencias agresivas están pasándonos por encima. Y es que las metáforas, por manidas que estén, acaba siempre condicionando nuestra percepción de los hechos. Por eso en tiempos de crisis los políticos recurren a ellas. Y también porque no hay enfermedad que, reducida a metáfora de sí misma, no admita un remedio igualmente metafórico, que son los que menos esfuerzo requieren. Remar todos en el mismo sentido, apretarse el cinturón: todo son metáforas. Abusando de ellas, también podríamos volverlas contra quien las lanza, y señalar, por ejemplo, que, mientras unos tocan fondo, como parece que es o será pronto nuestro caso, otros han salido ya a flote, e incluso navegan a toda máquina. Esto de equiparar el Estado con una nave mejor o peor gobernada ya lo hacían los romanos. Lo que no estoy muy seguro que hicieran es contemplar la posibilidad (en esa época no había sumergibles) de que lo hundido saliera a flote.

Y es que hay declaraciones, por muy esperanzadoras que quieran ser, no son más que veladas manifestaciones de impotencia. Haber tocado fondo no significa haber frenado la caída, sino sólo que es imposible caer más. Algo así, “ya hemos tocado fondo”, debieron de decirse los marineros del Kurtz, aquel sumergible soviético que se quedó parado bajo el océano, sin que sus tripulantes tuviesen posibilidad de abandonarlo. En el caso de los políticos españoles, uno ni siquiera está seguro de qué clase de objeto tienen en mente cuando dicen estas cosas. Tal vez estén pensando en una piedra arrojada a un estanque, o a algo peor. Y cuando empiecen a decir que estamos saliendo a flote, yo me acordaré de un amigo mío que criaba truchas en un pilón, y al que un día le amanecieron todas panza arriba.

Publicado el martes en Diario de Cádiz

1 comentario:

Rafa dijo...

Qué recuerdos me trae ud. y qué razón tiene. Además ocurre - siguiendo con su juego de disfraces- que unos pocos son los almirantes Nelson y muchos más, muchísimos,los marineros rasos estilo marinero Kowalski. Y para más inri la veíamos en B/N. Saludos.