lunes, octubre 26, 2009

CAMBIO DE HORA

Hoy la entrada tiene carácter de hemeroteca: este recorrido por la sierra de Cádiz, que ha publicado el suplemento El Viajero, de El País; y el texto completo de la reseña que hice de las memorias de Medardo Fraile en El Cultural, y que salió con algunos cortes.

Qué mal me ha sentado el cambio de hora.

5 comentarios:

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Ambas cosas (la sierra, tu reseña en El País) me son cercanas. De alguna forma cercanas. Estuve trabajando en Ubrique a principios de los noventa en un colegio. Viví aquello muy felizmente. Me encantó la sierra. Amigos en Benaocaz, comidas caseras en Villaluenga, paseos por Grazalema o por El Bosque. Leí tu artículo el sábado por la mañana, bien temprano. Me alegró saber que era tuyo. Lo leí (es curioso) de otra forma.

"Las Cumbres" de Ubrique dijo...

La verdad es que en dos días no se podían hacer más cosas. Bien explicado, clarito y apetecible.
La vuelta a Villaluenga, para la que sugerías un taxi, se hacia tradicionalmente por "Los Pernales" (que no viene de pierna, sino de pedernal, por el tipo de roca)y no te puedes hacer una idea de lo poco que tardaban nuestros abuelos en plantarse en Villaluenga o Grazalema por este camino atravesando la sierra.
Hasta los chavales iban a Villaluenga a jugar al billar porque era medio real más barato allí que aqui.
Muy buen artículo. Gracias por hablar de nuestra Sierra.
Un saludo. Esperanza

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Preguntaré por ese camino, Esperanza. Me alegro que el artículo haya gustado a quienes vivís en la Sierra, que sois quienes más fallos podríais haberle encontrado. Y Emilio: tenemos que hablar de tu paso por Benaocaz y de los amigos que hicistes allí. Un abrazo a los dos.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Un año tan sólo, pero intenso. Conocí en Ubrique a buena gente y disfruté mucho del trabajo (recién caído en el oficio) y de la gente del gremio. En Benaocaz vivían (viven) Diego y Maria Antonia, maestra ella, bancario él. Buenos amigos a los que hace al menos un par de años que no veo. Nada que no pueda resolverse. De Benaocaz tengo estupendos recuerdos de su invierno crudo, del frío metiéndose en el cuerpo en un sábado por la mañana buscando un sitio en donde desayunar. El paisaje es formidable. Yo, habiendo vivido en Córdoba capital la mitad de mi vida, disfruté la orografía. Eso es disfrutable aunque no seas amigos de senderismo ni tengas afición alguna (como allí hay) por hacer espeleología y otras osadías similares. A mí me gustan los bares, las terrazas en verano, las charlas en un mesa camilla con jazz de fondo (Un pub en Ubrique: Jazztamos, creo que era. Ahí me aficioné ya del todo al jazz, creo)... ¿Y tú, José Manuel, eres de allí? Ya me contarás...

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Preguntaré por ellos. Mi relación con la sierra es larga: empecé frecuentando Grazalema, luego veraneé varios años en Bocaleones, un paraje de Zahara de la Sierra, y ahora paso casi todos los fines de semana y demás vacaciones en Benaocaz, donde he hecho buenos amigos. Comparto todo lo que dices de los inviernos. Invitan a la tertulia y a la mesa camilla. También, cuando el tiempo es más clemente, al disfrute del entorno.