jueves, octubre 08, 2009

FOXÁ

La concejalía de cultura del ayuntamiento de Sevilla denegó anteayer, a última hora, el permiso concedido varias semanas atrás para celebrar en un local municipal un homenaje al escritor Agustín de Foxá, con motivo del cincuenta aniversario de su muerte. Cuando quienes iban a participar en dicho acto llegaron al local, se encontraron con que apenas dos horas antes se había recibido allí una carta de la concejala del ramo revocando el permiso ya concedido. Los motivos, según se ha contado en la prensa, fueron "sanitarios": temor a que el acto se convirtiera en una apología del franquismo... Bueno, si así fuera, se me ocurre una buena cantidad de celebraciones que habría que prohibir, por existir la fundada posibilidad de que en ellas se congreguen personas de ideología reaccionaria; y entre esos actos habría que incluir muchos partidos de fútbol, por ejemplo. Pero no es cuestión de dar ideas. En el otro extremo, por cierto, también se celebran numerosos actos en los que acaban saliendo a relucir banderas no constitucionales y se suele dar voz a personas que simpatizan abierta o veladamente con sistemas totalitarios (la extinta URSS, la actual Cuba), o con grupos o bandas que preconizan y utilizan la violencia para lograr sus fines.

Pero, más allá de que sea posible en una sociedad abierta aplicar una política de censura preventiva, asombra que una concejala de cultura sea tan ajena a lo sucedido en su ramo en los últimos treinta años. Que no sepa, por ejemplo, que autores como Foxá, Panero o Sánchez Mazas han sido oportunamente reeditados y reivindicados, no ya por quienes puedan compartir sus actitudes políticas, sino simplemente por personas con buen criterio. Que estos autores siguen ganando lectores. Que la literatura perdurable suele sobrevivir a las miserias del tiempo que conocieron sus autores. Y que lo verdaderamente higiénico, a estas alturas, sería poder enfrentarnos al pasado con ecuanimidad y distanciamiento, sin sentirnos llamados a enrolarnos a prisa y corriendo bajo la bandera de ayer que creamos más afín a nuestras preferencias de hoy.

Decía Andrés Trapiello, en el prólogo a Las armas y las letras, que llegaría el día en que contemplaríamos la guerra civil de 1936-39 con la misma indiferencia con que nuestros padres y abuelos consideraban las guerras carlistas. Cuando leí esa frase, pensé que, en lo que a mí respecta, ése era (y es) mi estado de ánimo respecto a la cuestión. Cuanto he leído sobre ello desde entonces (ahora estoy, como los lectores de este cuaderno saben, con los diarios de Carlos Morla Lynch sobre la guerra civil) me reafirma en mi postura. Pero, por lo que veo, no es ése el caso de la concejala de cultura de Sevilla. Quizá debería leer más.

11 comentarios:

Ramiro Rosón dijo...

Ojalá se mirase la guerra civil con el mismo distanciamento que las guerras carlistas, pero me temo que, para que eso suceda, todavía habrán de pasar bastantes años. Así lo evidencia la prohibición de este homenaje a Agustín de Foxá. Parece que algunos siguen confundiendo la literatura con la ideología. Esperemos que la censura no se repita en lo sucesivo.

Saludos cordiales.

Alejandro Lérida dijo...

Muy buena entrada, maestro. Sucede que en esta ciudad, sin ir más lejos, la izquierda suele ser aún guerracivilista y rencorosa cuando tiene la menor ocasión. Pero me da a mí que la derecha, a estas alturas, no es menos rancia y revanchista, ay, cuando la dejan. Así nos luce el pelo, que no hay más que encender la tele y tragarse ciertos debates a palo seco, sin anestesia.

Un abrazo sincero.

Andrés Pérez Domínguez dijo...

Totalmente de acuerdo, José Manuel. La Literatura debería estar por encima de ideologías. El problema es que muchos quieren cogérsela con papel de fumar.
Un abrazo,

Anónimo dijo...

Hombre, esta entrada no me parece, por decirlo de alguna manera, para recordar.
Sigo atentamente su blog, y aunque de los mejores siempre se aprende, muchas veces me quedo insatisfecho. Mantiene Vd. un equilibro con las palabras, que, a veces, me cuesta interpretar si su intención es que sí, o que no, o que tampoco. Adivino que no se quiere indisponer ni con el viento del Este ni del Oeste.
Pero en fin, volviendo a la entrada sobre Foxá. No sé si la intención de los organizadores del acto era aprovechar la figura de ecritor para dar unos cuantos vivas al Caudillo y otros cuantos, en sentido contrario, a institiciones y personajes democráticos. Confío en que la consejala habrá manejado información, que han aconsejado que en una sede municipal y democrática no es el sitio más apropiado para recordar a Franco. Vd. en cambio, da por hecho una minusvalía intelectual en la consejala.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con tu post y, como ya dije en otro blog, esto lo dice alguien del mismo partido que esa señora, cuya actuación, si es como se ha contado, me parece lamentable.
Por encima de sus ideas (que podemos compartir o no y yo, desde luego, no comparto), Foxá es un gran escritor, un prosista de una finura como ya no se ve, un poeta en toda la dimensión de la palabra.
Y si se organiza un homenaje a Neruda ¿se va a convertir en una apología del estalinismo, puesto que el poeta chileno le dedicó a Stalin encendidos elogios? Por favor...
Y si ocurriera, ¿qué? ¿No quedamos en que cada cual puede expresar sus ideas? Esa sala municipal, ¿no pertenece a todos?
Un abrazo:
JLP

Koldo dijo...

Alguien ha comentado aquí, que la concejala puede tener una "minusvalía intelectual" exacto, doy fe de ello, de no ser así, sería algo mucho peor, se trataría de la actitud de una fascista dictadora. Claro que con las lecciones que se les da desde el gobierno central, no me extraña que actúen así, como auténticos fascistas Nacional Socialistas que es lo que realmente son, hijos, muchos de ellos, de altísimos cargos del Nacional Socialismo de Franco, y como no podía ser de otra forma, actúan como han visto toda su vida que actuaban sus padres.
Mª Teresa Fernández de la Vega (hija de un alto cargo de Franco, condecorado por el mismísimo Franco) según el BOE “represaliado del franquismo según ella” para reír y no parar. Bono, Barrio Nuevo, el mismísimo Rodríguez Zapatero, Bermejo (el cual quiere luchar contra los hijos del franquismo) que ironía, luchar contra él mismo…
Estos son los progres, los demócratas de toda la vida, los “dialogantes” los del “talante”. Mas bien diría yo que son, oportunistas que con sus historias, con sus mentiras, con sus falsedades intentan mantenerse en el poder con los votos de pobres parados, trabajadores, y personas que creen de buena fe que los defienden y luchan por sus intereses, ejemplo los sindicatos….
En fin, que me voy del tema central que es mi mas enérgica protesta y repulsa por la actitud fascista de la concejala de cultura del Ayuntamiento de Sevilla, si el primer Edil tuviese vergüenza, la habría destituido pero ya mismo, pero claro, eso es como pedirle peras al olmo, ya saben, de tal Alcalde, tal concejal…
Un cordial saludo
Koldo

Profesor Franz dijo...

La suspensión del acto, según informa la prensa, no vino de la Concejalía de Cultura(PSOE) sino de la de Participación Ciudadana (IU). Tampoco creo que importe demasiado salvo por la precisión.

En cuanto al acto, estaba organizado por la Asociación Cultural Fernando III, que no es una tertulia literaria sino un grupo de caracter ultraderechista como se puede comprobar visitando su página web:

http://acfernandotercero.blogspot.com/

Por supuesto esa circunstancia no justifica ninguna censura, tampoco ésta, pero las cosas hay que contarlas como son. Y a los escritores que se prestan a determinados juegos habría que recordarles lo que les ocurre a quienes con niños se acuestan.

Eduardo Campoy Ortiz dijo...

Ya lo tenemos más claro: si un escritor da una conferencia de un escritor franquista debe atenerse a las consecuencias. Si se presta a colaborar con asiciaciones "ultraderechistas", lo mismo.
La censura que nos propone el ¿Profesor? Franz es la peor de todas: la de la advertencia velada.

No se lo reprocharemos. Si para argumentar necesita echar mano de marbetes como "ultra" es que no puede hacer un análisis más profundo.


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José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bienvenidos todos los comentarios, que agradezco. En especial, las precisiones del Profesor Franz, que aportan exactitud a lo que, al fin y al cabo, no es más que el eco de un eco.

A lo que entiendo, ninguno de los que aquí participan aprueba el acto de censura al que se refiere esta entrada, y en eso, que es lo fundamental, estamos todos de acuerdo. Me hubiera gustado oír el acto, para poder determinar con exactitud qué clima hubo. Dudo que una persona con la trayectoria y saberes de Antonio Rivero se prestara a una manipulación; en cuanto a Aquilino Duque, nunca ha ocultado sus simpatías políticas, pero quienes lo leemos sabemos que, parafernalias aparte (a mí no me gustan las que él exhibe), es uno de los grandes críticos de la modernidad, y que, aunque uno no pueda estar de acuerdo con él en todo, ni falta que hace, siempre se aprende algo de sus textos, y se encuentran argumentos que pueden sustentar la crítica a esa misma modernidad incluso desde puntos de vista muy opuestos al suyo. Es esa solvencia intelectual de uno y otro ponente la que me lleva a meterme en esta polémica, en la que a lo mejor no pinto nada.

Como bien ha entendido el comentarista anónimo, no soy amigo de decantarme a favor del blanco o del negro; entre otras cosas, porque casi nunca veo las cosas en esos términos, sino en una amplia gama de grises. Esta actitud mía casi nunca me sirve para contentar a unos y a otros, sino más bien para disgustar a todos. Me alegro de que, en este caso al menos, eso no haya pasado.

Un saludo, y gracias por animar esta página.

Eduardo Campoy Ortiz dijo...

D. José Manuel, un servidor no sabe que parafernalias se refiere cuando dice que las exhibe D. Aquilino, cuando a mí me ha parecido siempre modelo de fina ironía (nunca del insulto)y lealtad a sí mismo. Pero eso probablementente se deba a mi impericia, no a que ud. no las quiera especificar.
En cuanto a lo de Anónimo, me queda por darle mi DNI... a no ser que al anonimato se refiera a no tener Blog porpio, por cuya impericia me excuso.
Gracias.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Amigo Eduardo: El comentario anónimo al que aludía, el cuarto de los aquí publicados, no llevaba su firma, de ahí mi modo de identificarlo en la respuesta. No era mi intención hacerle de menos, y vayan mis disculpas por delante si he dado esa impresión. En cuanto a Aquilino, soy lector y admirador suyo, y lo de las "parafernalias" se refiere a que creo, y así se lo he hecho saber a él alguna vez, en confianza y respeto, que su crítica pierde eficacia en el momento en que le brinda al oponente elementos para que lo encasille ideológicamente en referentes históricos felizmente superados (a mi entender, claro). Sé que Aquilino entiende lo que quiero decir.

Lo dicho: gracias por sus comentarios, y espero que las discrepancias que podamos tener no lo alejen demasiado de esta página, en la que siempre es bienvenido.