miércoles, noviembre 04, 2009

BATALLITAS

Encuentro en un poema de Vicente García, incluido en su libro Ahora, una referencia a un juego o pasatiempo al que dediqué muchas horas en mi infancia, y sobre el que nunca antes había encontrado ninguna alusión escrita: los dibujos de batallas. Sobre un trozo de papel disponía uno los ejércitos, a los que iba dotando cada vez mejor según iba aumentando la destreza de uno para dibujar armas, vehículos y aviones. A ese respecto, recuerdo que llegué a dibujar bastante bien los jeeps y tanques de la Segunda Guerra Mundial, así como los biplanos de la Primera... Los ejércitos cruzaban disparos, naturalmente, cuya trayectoria dibujaba uno también sobre el papel, como lo hacen en la realidad esas balas que llaman trazadoras. Dibujaba uno las explosiones, y también los heridos y los muertos. Lo normal era que aquellos dibujos, como ciertas batallas famosas, terminaran por extenuación: se le agotaba a uno la inventiva y el repertorio, y en el papel no quedaba espacio para dibujar nada más. Si uno quería prolongar la división, no cabía otro remedio que irse con la guerra a otra parte... a otro papel, quiero decir.

En el poema de V.G. (que se llama, por cierto, "Los dibujos") el autor sugiere que escribir poemas ha sido, en su caso, una derivación natural de ese juego o pasatiempo. Nunca se me había ocurrido, pero creo que tiene razón. Un mismo modo de instalarse en la irrealidad; o, mejor dicho, en un espacio gobernado por una lógica que depende exclusivamente de uno, de las reglas que uno le quiera proporcionar, y que se apoya en el dominio de unas cuantas habilidades aprendidas -en mi caso, mi habilidad de entonces para dibujar tanques, jeeps, aviones-. Sigue uno dibujando batallitas; sólo que en otro ámbito, y de otra manera.

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Para batallitas de las otras, Malditos bastardos, la última película de Tarantino. Un bodrio, construido con muy buenos materiales -buenos diálogos, buena ambientación, y toda una batería de alusiones y citas cinematográficas, capaz de satisfacer el paladar más ávido de esa clase de juegos; pero un bodrio, de todas maneras; y no sólo porque el uso de la violencia va incluso más allá de la estética de tebeo que llegamos a aceptarle en Pulp Fiction, por ejemplo; sino porque viola la única regla que una película sobre una guerra ampliamente conocida no puede violar: el ajustarse al marco histórico básico en el que se insertan los hechos. A Hitler y a su plana mayor no los mataron los aliados en una operación de comando. En una película cabe incluso especular sobre esa posibilidad (recuérdese la reciente Valkiria, por ejemplo, en la que asistimos a una emocionante reconstrucción del único intento de matar a Hitler que estuvo a punto de lograr su propósito), pero no alterar su desenlace, porque eso alteraría el marco básico que da sentido a todo lo que sabemos del conflicto. Un simple esfuerzo de contención le hubiera proporcionada a Tarantino un buen argumento, muy a tono con el tipo de películas que pretende reivindicar (Los violentos de Kelly o Los doce del Patíbulo). Le ha podido la desmesura, como a otros (léase Terrence Malick, del que hace poco volví a ver La delgada línea roja) les puede la afectación y la pedantería. Una pena.

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Estos ajustes de cuentas con la realidad, ¿no son también batallitas?

16 comentarios:

FELIPE BENÍTEZ REYES dijo...

Completamente de acuerdo contigo en lo de la película de Tarantino: un bodrio.
La parodia funcionaba en "Pulp Fiction" -ahí estupendamente, creo yo- y en "Kill Bill" -un poco menos-, pero ´"Malditos bastardos" parece una parodia del propio Tarantino.
Por momentos, pensé que en la pantalla iban a aparecer Pajares y Esteso vestidos de nazi. Hubieran encajado.
No sé cómo se habrá tomado la película la comunidad judía y, ya puestos, la francesa: que tenga que aparecer un Indiana Jones norteamericano para cargarse a Hitler y a la plana mayor del III Reich. Uf.
¿A alguien puede emocionarle ver caer a Hitler acribillado a balazos en un ámbito de ficción cuando los que estaban siendo asesinados en la pura y cruda realidad eran otros? ¿Un cuento de hadas?
¡Venga ya!

Javier de Navascués dijo...

Me identifico totalmente con los dibujos de batallitas y la poesía. ¿En qué libro está el poema que mencionas

Eutanasio Pelaez dijo...

Creo que el pequeño desajuste histórico es lo de menos en esta pretendida macarrada de Tarantino. Puede que sea espectacular, pero desde luego no es el primer desajuste de este tipo en películas bélica, ni siquiera el más grave, teniendo en cuenta que la película no pretende reconstruir nada de nada. Tarantino necesitaba unos malos muy malos para destripar a gusto, y qué mejor que unos buenos nazis. El problema en mi opinión es que parece una película hecha en los ratos libres con los colegas tomando unas cervezas. Tiene momentos de calidad, pero de repente, como si ya el efecto de las cervezas le nublara el entendimiento, se pierde en chorradas de niño tonto. Lo peor de todo es que se olvidaron de escribir un guión medio decente y se dejó que los actores hicieran lo que les diera la gana. A veces parece que éstos improvisan incluso el propio argumento. Por otro lado, pienso que ojalá, gracias a la cita de Tarantino, aunque solo sea por puro "freakismo", al menos alguien se interese por ver "Le corbeau". Sí, "Malditos bastardos" al final no es ninguna macarrada es mas bien patética y evidentemente un bodrio, por eso me gusta más tu declaración sobre "La delgada línea roja", que es otro bodrio "menos evidente" y que a mí me toca bastante más los cojones.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

El libro, Javier, es Ahora , y lo ha publicado Renacimiento.

En cuanto a la película, me alegro de que coincidáis conmigo en que es mala. La exactitud histórica no es importante para una película, pero sí la verosimilitud. Igual que en una película ambientada en la selva no puede aparecer un oso polar, en una sobre la Segunda Guerra Mundial hay que dar por supuesto que todo sucede en el intervalo 1939-1945 y que, en todo ese tiempo, el archienemigo estaba vivo y ningún plan para cargárselo triunfó. Ésa es la premisa que hace posible cualquier aventura imaginaria que queramos enmarcar en ella. Lo otro son, como dice Felipe, termina en la astracanada.

Anónimo dijo...

No veo yo necesidad alguna de que ni este ni ningún director se ciñan a los hechos históricos. Y más cuando a cara descubierta dicen que no lo están haciendo. Tampoco veo la necesidad de que un director tenga que rendir memoria a nadie. Francamente, no veo obligación moral ninguna y en ese sentido no me cabe la crítica.
Les pongo aquí un vínculo a una entrevista a Tarantino que leí en su momento y que me parece bastante reveladora al respecto:
http://tarantinospain.blogspot.com/2009/09/nueva-entrevista-tarantino.html
En todo caso Tarantino no es un intelectual, ni un hombre elevado, es un tío con la única y declarada ambición de pasárselo bien y con unas referencias cinematográficas frikis.
A mí esta me pareció la película de Tarantino que esperaba. Me lo pasé bien. Cierto que acusa muchos errores de guión y de bastante inconstancia, y que es un prometedor inicio que se va desinflando, pero eso no tiene nada que ver con la historia, ni con los judíos, si no con aspectos meramente de lenguaje cinematográfico.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Todo está relacionado. Soy el primero en admirar el cine de Tarantino cuando resulta de verdad libérrimo y divertido, incluyendo sus referencias "frikis" -que no son tales, puesto que entre ellas se encuentran películas como las que cito en la entrada, que son bastante eficaces como cine puro-. Perfilar un poco más el guión -todos estamos de acuerdo en que esta película adolece de errores de guión- le hubiera permitido adecuarlo, no a la Historia -lo que, efectivamente, no hace falta- sino a los referentes espaciales y temporales mínimos que hasta el más iletrado espectador conoce, y que resultan imprescindibles para encontrarle sentido al argumento. A mí me hubiese gustado, por ejemplo, que la historia de la chica judía y la del comando de la OSS hubieran confluido, y no que ambas se limiten a superponerse. ¿Y de verdad hacía falta meter en ese cine de barrio a toda la plana mayor del nazismo? En cuanto a que Tarantino sea o no un intelectual... dependerá de qué se entienda por tal. La película tiene tal carga de citas, referencias, menciones y guiños que abruma. Y no van dirigidas precisamente al público más naïf, sino a los cinéfilos, a los que este hombre corteja con una dedicación digna de mejor causa, él sabrá por qué.

RM dijo...

La película es un cuento de hadas perverso. Empieza con "Erase una vez", y hay abundantes referencias a los cuentos de hadas: Cenicienta, Hansel y Gretel.

Es un capricho que, quizás, está inspirado precisamente por esos minutos de Valkiria donde parece que en efecto el golpe ha tenido éxito: en esa otra película, ni siquiera vemos a Hitler vivo tras el atentado, sólo lo escuchamos.

En el mundo de los cuentos y de los tebeos (y esto es un tebeo del sargento Furia) no existe la lógica de la realidad. ¿Quién nos dice que no hay guardado un as en la manga, que mataron a un doble, o que el doble luego aguantó el tipo hasta el búnker en Berlín? ¿No habrá una secuela?

Peor es que no respete a sus propios personajes y a los tan cacareados "basterds" se los cepille de buenas a primeras.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Muy certero el comentario, Rafa. Y la comparación con el sargento Furia. ?Y por qué no con nuestro entrañable sargento Gorila? Yo también pensé en lo del doble, como posible salida. Porque, ya que estamos hablando del marco espacio-temporal de un subgénero, no se puede negar que, sin Hitler, no hay subgénero que valga. Es como si a los mosqueteros les quitásemos la corte francesa y las intrigas de Richelieu.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Y sí, es verdad que esta película viene a colmar, en cierto modo, las expectativas que sembró Valkiria.

Eutanasio Pelaez dijo...

En los extras de "Quel maledetto treno blindato" de Enzo G. Castellari, que en USA se llamó "Inglorious Bastards", hay una charla entre Tarantino y Castellari en la que resulta curioso ver la cara de asombro y también de emoción del bueno de Castellari ante la admiración que su película despertaba en el director americano. Al mismo tiempo el director italiano confesaba su, por otra parte evidente, admiración por Peckimpah. Y entonces uno confirma la idea de que Tarantino es un tipo con buenas influencias pervertidas por otras digamos menos "reconocidas".
Insisto en que lo de la verosimilitud entendida como necesidad de fidelidad histórica, geográfica o incluso lógica es algo
perfectamente sacrificable en beneficio de la emoción sobre todo cuando uno se busca la coartada del "Erase una vez" tan explícito en la película de Tarantino. El problema es que ni esta ni mil coartadas que se buscara le libran de una condena por que lo que no consigue precisamente es emocionar de ninguna de las maneras. Yo también creo que el Sr. Tarantino pretende mas de lo que parece. Se muestra como un erudito cinéfilo que llena de citas sus películas hasta convertirlas en pastiches. Yo creo que este chico es realmente un pretencioso disfrazado de "coleguita". Lo que ocurre es que no siempre que se pretende se consigue, no siempre.

Eutanasio Pelaez dijo...

Recomiendo "Sucedio el 20 de julio" de Georg Wilhem Pabst una película alemana de 1955 de la que "Walkiria" es un no se si confeso "remake". La nacionalidad, el director y el año de producción hacen de la versión de Pabst una joya interesantisima. Yo la tengo en dvd editada por Divisa.

Vicente Garcia dijo...

Muchas gracias por el comentario, que me ha gustado bastante.

Un abrazo

Vicente Garcia dijo...

Muchas gracias por el comentario, que me ha gustado bastante.

Un abrazo

Ramón dijo...

Aunque creo que no es, ni de lejos, una de las peliculas más conseguidas de Tarantino, creo que tiene grandes momentos, como el arranque, o la escena en el pequeño bar del sotano, que son excelentes. Es cierto que el aspecto "disparatado" del guión está más acentuado que en otras de sus peliculas, pero me parece que la consecución del objetivo supremo de los bastardos, esto es, descabezar el III Reich debe leerse en clave de comic, dentro de los "What if..", es decir, historias alternativas a lo que realmente ocurrió. En cualquier caso, si estoy de acuerdo en que tiene grandes altibajos de calidad y que dejó las riendas sueltas a los actores, pero para mi siempre vale la pena ver a Tarantino.

PD: Recomiendo, sorpresivamente para mi mismo, District 9, de lo mejor de ciencia ficción en muchos años.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

A mí me gustó Valkiria -creo que en su día anoté algo al respecto-, así que tomo nota de ese precedente. Por cierto, estoy de acuerdo contigo en que muchas cosas de Patton recuerdan La guerra de las galaxias: los paisajes desérticos, el modo de filmar las batallas, incluso esa condición de criaturillas malignas que tienen los saqueadores de la escena que dices.

Quizá el gran mérito de Tarantino sea haber llamado la atención sobre esos directores olvidados o despreciados. Enzo G. Castellari es uno de ellos. Me alegra que se llevara esa pequeña alegría de verse citado y reivindicado.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Y de nada, Vicente. El libro (Ahora, de Vicente García, en Renacimiento) merece más. Y desde aquí lo recomiendo.