jueves, noviembre 05, 2009

LA ETERNA JUVENTUD

Buen cine bélico, más allá de los viejos clásicos en blanco y negro de los 40 y 50: Patton. La desmesura y megalomanía de Coppola -en los créditos, el nombre de éste, que aquí hace de guionista, ocupa más espacio que el del director, Franklin J. Schaffner- al servicio de un personaje que, como los de El padrino o Apocalypse Now, resulta, a todos los efectos, bigger than life. Y, sin embargo, la guerra, que este personaje sólo percibe en función de sus ideales y fantasías, se hace presente en toda su riqueza de dimensiones: sórdida y violenta -como cuando, en una de las primeras escenas, asistimos al expolio de los muertos en combate por parte de una pandilla de saqueadores, entre ellos mujeres y niños-, a la vez que estilizada y heroica a ratos, aunque sin ocultarle jamás al espectador que el heroísmo puede tratarse de una excusa o un malentendido, o incluso de un error de perspectiva... A mí me pone los vellos de punta, y el discurso inicial del general, con una enorme bandera norteamericana de fondo, me resulta una de las escenas más impresionantes del cine más o menos contemporáneo -contemporáneo de quien esto escribe, quiero decir, que ya tiene algunos añitos-.

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El caso Ayala. Un escritor que ofrece pocos asideros para la admiración popular; y que, en su escala, posiblemente terminará encontrando sus verdaderos lectores entre quienes rastrean la letra pequeña de las historias de la literatura; es decir, entre quienes, por mera pereza de asentir a lo que ya todo el mundo sabe y dice de otros nombres más conocidos y leídos, preferirán disfrutar de las bellezas ocultas de un escritor menor... Lo demás, mucho me temo, es pura parafernalia oportunista, más debida a la casualidad de que el venerable anciano llegara a centenario y los políticos encontraran en ello una excusa para fotografiarse junto a él. Ahora acuden a su entierro, y hasta asoman alguna lagrimilla de cocodrilo. Y cómo se reirá el viejo de todos ellos, ya en el otro mundo.

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Primeros fríos. Este eterno verano pesaba ya tanto como debe pesarles a los bienaventurados, piensa uno, la eterna juventud.

4 comentarios:

José María Pérez Collados dijo...

La muerte de Ayala es un epitafio más al siglo XX. Ahora se reeditarán sus libros, también los de carácter jurídico (era letrado en las Cortes de la Segunda República). Pienso en que su mundo había muerto y que él era un fantasma de otra época, un superviviente de lejanos conflictos, guerras, ideologías, principios, valores.

El Capador de Turleque dijo...

Patton anticipa Apocalypse Now. No me resulta dificil imaginar finalmente a Patton escondido en alguna cueva en Berlin, en Vietnam o en Afganistan con la cabeza rapada y soñado con un caracol deslizándose por la hoja de un cuchillo.
Fíjate que la escena del saqueo de cadáveres también me recuerda a "La guerra de las Galaxias" .
Hace poco me hice un ciclo de cine bélico y además de muchos clásicos, pude ver una serie de películas alemanas de los 50 interesantísimas como "Almirante Canaris" "Comandante Prien u47" "El médico de Stalingrado","La estrella de Africa" "Rommel llama al Cairo""Noche amarga" además de la mencionada "Sucedio el 20 de Julio" de G.W.Pabst. Creo que todas pueden ilustrar un poco "De la historia natural de la destrucción

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Cierto lo de superviviente, en cuanto a Ayala. Respecto a ese espléndido ciclo de cine bélico, nada que decir, salvo tomar aplicadas notas, por su alguna vez me tropiezo con las que no he visto, que son todas. Al leerte, me he acordado de "Tiempo de amar, tiempo de morir", de mi admiradísimo Douglas Sirk. Es más drama que cine bélico, pero cabría en tu ciclo, creo.

Manuel G. dijo...

Ayala merece la pena leerse, pero toda la parafernalia social y política impide su apreciación objetiva. Se habla mucho del personaje, poco de sus obras. Hay demasiadas interferencias. ¿Cómo opinar sin la influencia de todos estos elogios?