miércoles, diciembre 09, 2009

VILLANCICOS

Aprovecho un hueco del sábado por la tarde para escribir el villancico de este año. Ya sé que a más de uno le extrañará esta confesión. No parece que escribir villancicos sea el modo más seguro, a estas alturas, de ganarse la posteridad poética. No sé cuántos años llevo haciéndolo: nueve, calculo, con alguna intermitencia. Empecé siguiendo el ejemplo de mi amigo José Mateos, que fue el primero de quien recibí esta clase de felicitaciones. Luego las he intercambiado con Aquilino Duque, con Inmaculada Moreno, con Enrique García-Máiquez... El modelo de todos, creo, fue Pablo García Baena, que en 1984 dio a la imprenta sus Gozos para la Navidad de Vicente Núñez, una deliciosa recopilación de los villancicos que el primero fue remitiendo al segundo en los diez años precedentes.

A diferencia de la mayoría de los poetas mencionados, si no todos, no tengo creencias religiosas asentadas o canónicas, aunque sí mantengo una cierta idea, que no sabría fundamentar, de que ciertos afanes humanos remiten a alguna clase de trascendencia... Mis villancicos, si así pueden llamarse, se alimentan por tanto de lo mismo que el resto de mi poesía: recuerdos infantiles, constataciones más o menos desilusionadas del paso del tiempo, equiparaciones sencillas entre los actos de la vida cotidiana y las aspiraciones a las que parecen responder o remitir esos actos... Son, a su modo, villancicos "laicos" -que no laicistas-. Me divierte hacerlos. Sobre todo, porque es la única ocasión del año en la que el hecho de escribir -y más, en clave poética- está dirigido a cumplimentar un acto desinteresado de cortesía amistosa, y no a satisfacer otras aspiraciones que, miradas desde el punto de vista de la mera sociabilidad, resultarían pretenciosas o desorbitadas.

Pero no es esto lo que quería anotar, sino la circunstancia de que, una vez más, el hecho material de escribir el poema me ha dado que pensar. Tenía varias ideas previas al respecto, y de todas ellas podría haber derivado un villancico más o menos ajustado a mis expectativas. Pero se dio la circunstancia de que M.A. había traído a la sierra su ordenador portátil. Y que, por consiguiente, me pareció oportuno utilizarlo para mi propósito. Inútil: tras una hora larga ante la pantalla en blanco, me di por vencido. Y no hice otra cosa que bajar al salón, con la intención de olvidarme del asunto, cuando, ante el cuadro de J.A.M. que preside esa habitación, se me ocurrió un romance de catorce versos, que no tardé más de diez minutos en escribir, en el que el asunto del cuadro -un arroyo local, en plena crecida- remite, en su calidad de río pintado, a los ríos de papel de plata de los belenes de la infancia, y al hecho mismo de la representación, plástica o verbal, de la naturaleza, y a las emociones aparejadas a ese acto elemental de apropiación...

Seguramente es más complicado explicarlo que hacerlo. Pero el caso es que ya tengo mi felicitación. Escrita a mano, como siempre: parece que este tipo de escritura desinteresada no admite siquiera el principio de mecanización elemental que supone el ordenador. Bueno. No quiero dar a esta anécdota más importancia que la que tiene, que seguramente es nimia. Un año más, C. me ha dibujado una viñeta para acompañar el poema resultante. Estos días procederé a imprimir ambas cosas y a enviar la tarjeta a los amigos. Y es curioso que, ahora que me pongo a hacer balance de este largo y descansado puente festivo, este hecho intrascendente baste para llenarlo.

8 comentarios:

De Sayago dijo...

Mientras llega el dibujo de C., ya vemos que ese de Andy Warhol le está dando el avío.

E. G-Máiquez dijo...

Qué casualidad, si existe. Tenía pensado llamarte para pedirte permiso para publicar uno de los tuyos en un artículo sobre esta tradición nuestra en un pequeño reportaje para el especial de Navidad del semanario Alba.

Preciosa narración de los acontecimientos y qué ganas recibir tu romance. El mío este año es décima y estoy deseando mandárosla.

Anónimo dijo...

Excelente y bonita tradición.

Un saludo,
Enric

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Tienes mi permiso, Enrique. Hazme llegar el artículo, cuando se publique. Y cuenta con el romance.

E. G-Máiquez dijo...

Gracias.
Desde luego.
Muchas gracias. Y tú con mi décima.

Anónimo dijo...

¿Y no vas a publicar el villancico en el blog?
Un abrazo:
JLP

Javier Sánchez Menéndez dijo...

El mejor el de Tejada, desde luego.

Espero ver el tuyo.

Bonita tradición, eterna.

Un abrazo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

JLP: En el blog publico todos los 24 o 25 de diciembre el del año anterior, por eso de darle un poco de valor sentimental al que entrego en mano o por carta a los amigos más próximos. ¿No te he mandado alguno en años anteriores? Siempre lo hago deprisa y corriendo, pero este año, en el que ha habido ocasión de escribirlo antes, espero planificarme mejor.
Un abrazo.