martes, enero 05, 2010

AQUELLAS ACTRICES




Aquellas actrices del destape... Nadiuska, Bárbara Rey, Yolanda Farr... Las encuentro en Zorrita Martínez (1975), de Vicente Escrivá, una de las últimas películas del género en las que todavía se respetan ciertos límites a la hora de mostrar la anatomía femenina. Ya sé que consignar aquí haberla visto no arroja una luz precisamente favorable sobre mis gustos cinematográficos. No es, por así decirlo, como comentar una de Bergman. Pero, a veces, cuando uno lee otros diarios o cuadernos de anotaciones personales, asombra ver cómo quienes los redactan jamás se apean de lo que podríamos llamar el "género elevado", tanto en lo que ven como en lo que leen o escuchan, y nunca reconocen haberse distraído con bodrios como éste. Claro que también hay maneras de justificarse. Yo podría alegar, por ejemplo, que ando escribiendo sobre esos años, y que estas películas suelen ser eficacísimos estimulantes de la memoria. Basta observar lo que aparece en segundo plano: los coches, la ropa, las paredes empapeladas, los "taquillones de castellano en serie" que evoca Pablo García Baena en un conocido poema, los peinados, los posters que adornan a veces las paredes, el fondo musical, la decoración de las cafeterías, etc. Todo eso se dejaría ver mejor, y con la conciencia más tranquila, si la atención no se viera a veces perturbada por un humor zafio y por ocurrencias que hoy día justificarían sobradamente una denuncia en el juzgado de guardia (y que conste que uno no es partidario en absoluto de esa clase de denuncias). Y está, por supuesto, para qué negarlo, la belleza de las chicas. También ha indagado uno en esa veta, a la hora de hacer memoria. Y merece la pena asomarse, por ejemplo, al "archivo histórico", o como lo llamen, de revistas como Lib y, además de mirar las fotos, leer lo que decían estas muchachas en las entrevistas que les hacían para acompañar los reportajes en los que aparecían desnudas. La mayoría, curiosamente, se consideraban a sí mismas "mujeres liberadas" y se les llenaba la boca con los tópicos de la corrección política del momento. Algunas, como Susana Estrada, estaban convencidas de andar haciendo una cruzada a favor de la liberación sexual. Las feministas de hoy arrugarían la nariz ante esas pretensiones.

Qué habrá sido de ellas. A algunas nos las tropezamos a veces en alguna de esas revistas que se hojean en la consulta del dentista: han envejecido, como no podía ser menos, y alcanzado la envergadura de aquellas feas mujeres raciales de las que fueron, en su tiempo, el exacto contrapunto. Las casas que muestran son también anticuadas y feas, como las de una peluquera retirada. Y en lo que dicen, curiosamente, difícilmente encontrará uno algún resto de la quincalla progresista que vendían entonces: ahora son beatas, moralistas y reaccionarias, como las putas viejas. Por no hablar, en fin, de las que fueron quedando en el camino. Piensa uno en todas esas cosas mientras las ve correr alegremente en bragas por la pantalla, perseguidas por algún maromo que ahora seguramente también estará purgando los pecados de juventud con una vejez penosa. Qué tiempos. Y qué sensación de que, juzgado por el rasero de alguna otra modernidad venidera e igualmente pasajera, los nuestros seguramente merecerán también el mismo veredicto.

2 comentarios:

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muy divertido el vídeo, y ver a JL López Vázquez haciendo de JL Moreno. A veces me gusta también buscar en las películas de los años 60 y 70 el "fondo" humano y ambiental, más que la trama en sí, muchas veces penosa. Tengo, asimismo, un grato recuerdo de las actrices de ese cine de destape, hembras poderosas de nombre rotundo y evocador: Susana, Aurora, Sandra, Sara... y que aparecían en el Lib. La mayoría no sobrevivieron a aquella moda que las utilizó como un clínex. Tiendo, no obstante, a mirar con más benevolencia y simpatía aquella época del cine que la actual, que pienso que, si aquélla es considerada como cutre, ésta aparecerá como irremediablemente pretenciosa, pedante y "correcta". Un fuerte abrazo.

Olga B. dijo...

Yo les "robé" a mis padres una Lib de ésas un verano, pero no recuerdo a esas chicas, sino a un negro que distorsionó en cuanto a tamaño se refiere mi percepción (o más bien imaginación) de la realidad. Pero hablaban de esas películas, hablaban de ésta en concreto, aunque yo nunca la he visto.
Y, desde luego, se puede y se debe mirar con más benevolencia la cutrez que la presuntuosidad. Aquello tenía un perdón y ahora tiene muchísima nostalgia sobre los hombros... esa Nadiuska guapísima, ese Curro Jiménez sonriendo trabuco en mano (no es un chiste, es que me ha venido la imagen a la cabeza, de verdad).
Bueno, paro, que hoy me enrollo mucho.
Saludos.