martes, enero 12, 2010

LO OTRO

Fue una nevada modesta, sí, casi insignificante. Pero reunía los dos ingredientes principales de toda nevada que se precie: la lentitud y el silencio.

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Me dice que ha leído casi todos los libros de este poeta catalán, menos el más doloroso de todos, el que trata de la muerte de un ser querido; y que lo ha soslayado precisamente por eso, porque no quiere enfrentarse a ese dolor inmenso... Entiende uno esta humanísima reserva, a la vez que se pregunta: si en la obra de un poeta hacemos estas particiones, ¿qué queda? ¿Qué bocado es el que nos reservamos? ¿Y qué derecho tenemos a paladearlo, después de haber rechazado lo otro?

4 comentarios:

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Quien huye del dolor en la literatura, acabará encontrándolo de todos modos en la vida, sin contar siquiera con el posible consuelo de recordar esos versos ajenos que sublimen ese dolor dándole un bálsamo de palabras. Un fuerte abrazo.

J.Lorente dijo...

En cambio, yo pienso que el Dolor en la Vida es inevitable y casi necesario, y quien busca consuelo en la Escritura, no encuentra más que puñales que, en contra de sublimar su Dolor, lo realzan hasta el punto en que uno se rinde ante Él o se recrea en su Tormento.

El que Dice su Dolor, "a veces", lo piensa antes de Hablar... El que Escribe, lo Piensa siempre dos veces. ¿Y acaso no es el Recuerdo el refugio del Dolor?

Alguien dijo que el Poeta escribe cuando sufre. Y en el fondo, tenía razón. Pues yo digo que el Poeta no Habla, sino que deja que su Corazón hable por él... Y los mayores estímulos del Corazón son el Amor y el Dolor, que generalmente van de la mano.

Ya me estoy poniendo demasiado sentimental, así que me callo.

Un saludo.

arati dijo...

Si el libro que estás eludiendo es "Joana", deja de escabullirte ya. Te sorprenderá.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Yo lo he leído, y me parece un libro espléndido. Lo que refiero es un comentario oídoa otra persona.