jueves, enero 14, 2010

NUNCA PASA NADA

Es la primera vez que la lectura de este periódico me dura un trayecto entero de autobús, en detrimento de ese otro que leía antes y ya, en general, no leo. Sigo sin estar de acuerdo con el primero, pero me espanta el conformismo del segundo, su modo maniobrero de plegarse a los intereses y prioridades del poder. Al final va a ser verdad que la política, incluso cuando se manifiesta en el humilde terreno de las convicciones particulares de uno, se basa siempre en alianzas coyunturales, en amigos cosechados en una vuelta del camino y vueltos a perder en la siguiente. Aunque tal vez lo mejor, en este caso, sería dejar de leer todos los periódicos.

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A este conocido político andaluz los tribunales le han propinado un rapapolvo sin precedentes: han desestimado una demanda suya contra dos periodistas, han señalado que las informaciones de éstos contra ese político que habían sido motivo de la demanda tenían fundamento, y han criticado la actitud de éste contra los medios de comunicación en general. En cualquier otra latitud un político que sufriera semejante revés presentaría su dimisión y se retiraría para siempre de la vida pública, seguramente arrastrando consigo a sus colaboradores más inmediatos. Pero no. Aquí nunca pasa nada, como en esas novelas desesperanzadas que se escribían en la posguerra española.

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...Leo los párrafos precedentes y me hiere su impersonalidad. Opinar es bajar a la plaza pública. Y casi nunca tiene uno nada que hacer en ella.

3 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Yo estoy cada vez más convencido de que opinar sirve para poco, y además me resulta tremendamente aburrido, sobre todo en política. Hay retos intelectuales mucho más atractivos. Un abrazo.

J.Lorente dijo...

Antiguamente (y no estoy hablando de la época de los Romanos, precisamente) la opinión pública tenía un valor, a pesar de la represión... Uno iba a manifestarse y podía llevarse un par de hostias, pero a quienes se llevaban presos era a los 4 cabecillas de turno (o de Turco). Y entonces es cuando empezaba el diálogo y empezaban a cambiar las cosas.

Hoy es muy distinto, con tanta Democracia(???) y tanta pamplina. Si se te ocurre decir lo que piensas, no te llevas un par de hostias, te llevas muchas más, te meten en la Cárcel y te ponen una multa. O sea, que a fin de cuentas, tener un Ideal te cuesta la Salud, la Libertad y el Dinero. Y lo peor de todo es que no se arregla nada.

Estoy de acuerdo... Cada día sale menos rentable opinar.

Y no sé si iban por ahí los tiros, pero yo me he desahogao.

Saludos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Yo sin embargo pienso que sí hay que opinar, pues la política acaba invadiendo tu vida, empezando por tu bolsillo. Un abrazo (Yo también leo Le Figaro, je, je).