Lluvia y niebla a la vez. O quizá sólo niebla, deshaciéndose en pequeñas gotas de agua sobre nosotros conforme nos adentramos en ella.***
Los almendros en flor: esa extrema desnudez del pobre que, antes de protegerse del frío, prefiere adornarse.
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Ese hervor de los troncos mojados cuando empieza a evaporárseles el agua, al rato de ser incorporados al fuego. Parecen impacientes, nerviosos, como si supieran que les ha llegado la hora de actuar y temieran cometer un error en el último momento.
2 comentarios:
Lindas palabras mi señor, de esas que obligan a cerrar los ojos y evocar querencias pasadas.
Gracias por compertirlas, te seguire leyendo...W.G.G
Gracias, Walter. Por cierto, enlazo tu blog a mis "Ventanas abiertas".
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