miércoles, febrero 24, 2010

FALLEBA

Ignoro cuál será la afección visual que padece este chico que tengo sentado a mi lado en el autobús. El caso es que, para leer, lleva el libro totalmente pegado a la nariz, a una distancia a la que a cualquier otro le resultaría imposible enfocar las letras. El libro en cuestión es Cartas marruecas, un título que casi nadie lee por iniciativa propia a la edad de este chico, por lo que colijo que se trata de una recomendación escolar o universitaria. Su modo de leer, por lo forzado, apenas deja adivinar qué emociones le despierta la lectura. Posiblemente en su fuero interno no se sienta tan absorto como denota su posición. Pero la impresión que da es que el libro, literalmente, lo devora.

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En la conversación con este operario que ha venido a reparar un postigo roto aflora, de pronto, con absoluta pertinencia, la palabra falleba. Creo que, salvo cuando la aprendí en aquellos dictados en los que se practicaban palabras difíciles,, nunca la había usado. Ando toda la tarde como un niño al que han regalado un juguete nuevo: que si la falleba esto, que si la falleba lo otro. Justificadamente, creo: me han resucitado una palabra que yacía muerta en mi memoria verbal desde hacía lo menos treinta y cinco años.

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La afonía lo hace a uno más comedido; como si, por decir las cosas en un tono casi inaudible, todo resultara tremendamente razonable, oportuno, verdadero. Como si uno de pronto hubiese adquirido esa tremenda autoridad de la que gozan algunos hombres que no levantan jamás la voz.

2 comentarios:

Juan Pablo López Torrillas dijo...

¿Falleba? Ya conozco una palabra más...
Gracias y un saludo

Hastur dijo...

Curiosa palabra, si señor,rescate digno de un arqueologo. Me ha gustado y hecho reflexionar tus palabras sobre la afonia. ¿Será que el nivel de ruido y la cacofonía en la que nos movemos con tanta soltura habitualmente en este pais nos han acabado convenciendo de que basta con no ser ruidoso para haber alcanzado una cierta sabiduria? En cualquier caso, hay días en que uno "recetaría" afonía general para descansar y dar lugar al pensamiento y los sonidos, en lugar del ruido. O si no, siempre nos quedará la sordera...