martes, febrero 02, 2010

LARGA SOMBRA

La larga sombra de Valle: "Destiló brusca blancura la dentadura colectiva de los Kennedy", leo en Yo maté a Kennedy, de Manuel Vázquez Montalbán.

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Hay en esta novela un puñado de páginas, digamos, valiosas, aunque no sé exactamente en qué tasar su valor: valdrían como artículos, quizá, porque podrían funcionar bien como columnas de periódico -aunque debo decir que nunca me gustaron demasiado las que este escritor publicaba en El País-, o como estampas en un libro misceláneo. V.M. hubiera sido un buen escritor de páginas sueltas, al estilo de Azorín. Más coyuntural que éste, en todo caso, lo que tampoco hubiera sido un demérito, ya que Azorín -en el que sí reconozco un valor evidente y genuino- tantas veces se resiente de parecer que escribe desde el limbo. V.M. no: escribe en su día y para los lectores del día, por lo que a sus libros les pasa lo que al yogur: hay que consumirlos pronto, para que no se pasen de fecha. Aunque, como todo el mundo sabe, también hay algo de mito en eso de la fecha de caducidad de los yogures.

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De todos modos, nada como leer un libro caducado para rescatar el sabor del tiempo en que se escribió. Este libro trasciende a lo peor -y a lo mejor, tal vez- de los primeros setenta: cinismo, una fatua carga ideológica contra la que nada puede la ironía, una cierta afectación -muy burguesa, pese a toda la carga antiburguesa de la que el libro pretende adornarse- de mundanidad, con la que se pretende escandalizar a un público hacia el que se siente un manifiesto desprecio (aunque es posible que quienes componían ese público, uno a uno, creyeran que el cuento no se les aplicaba a ellos, sino a los otros...). No quiero decir que todos los que escribían en esta época lo hicieran de este modo. Pero...

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Sin embargo, no creo que haya perdido el tiempo con esta lectura. Me ha divertido. Me ha hecho añorar algunas cosas. Me ha dado que pensar. Me ha deprimido lo suyo. Me ha deparado, en ocasiones, la satisfacción del hallazgo. Pocos libros dan tanto por tan poco (dos euros en la librería de viejo de F.)

7 comentarios:

José María Pérez Collados dijo...

Creo recordar que fue el primer libro de Vázquez Montalbán. Yo no pude terminarlo en su día. Coincido plenamente en el análisis que haces del libro y de aquella literatura de "progres" de los setenta. Pero creo que Manuel Vázquez Montalbán consiguió ir más allá de eso con el tiempo (ya digo que éste creo que fue su primer libro); los hallazgos que alcanzó con Pepe Carvalho fueron, en ocasiones, notables. Sí que pude terminar, con gozo, todavía lo recuerdo, aquella novela con la que ganó (contradictoriamente con su "progre" trayectoria) el premio Planeta: "Los mares del sur". La recomiendo a cualquiera, y por ese libro sí que no ha pasado el tiempo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Quizá fuera el segundo: creo recordar que la precedió un libro de relatos largos, alguno de los cuales se publicó luego como novela independiente. Tomo nota de la novela que recomiendas. No es, en general, un autor al que yo haya seguido mucho, en especial porque sus artículos me desanimaban a hacerlo. He leído esta novela por un interés más bien arqueológico, persiguiendo el aire de época. En ese aspecto, ha sido una lectura muy fructífera.

Libros Gratis dijo...

Me ha gustado la expresión "libros caducados", aquellos que expresaban una ideología determinada. Hoy día vemos como algunas obras de los años 60 o 70 siguen teniendo gran vigencia (sobre todo en sitios como América Latina), cuando no son verdaderas biblias en la actualidad...

Igualmente, para no desviarme demasiado, debo admitir que no conozco la obra en cuestión. Me has "abierto el apetito" para obtenerlo..

Saludos!
Marcelo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias, Marcelo. Merece la pena transcurrir a veces por donde ya no transita casi nadie. Es divertido y siempre se descubre algo. Saludos.

Ula dijo...

"Es divertido y siempre se descubre algo". Y a veces, metidos en esta tarea, nos damos cuenta que los demás aprenden un montón con nosotros.
VM es caduco porque se preocupaba mucho por comer, "por tragar", yo lo sé.
Pero siempre es bueno ir a las viejas librerías, además son baratas.
Un saludo.

jordim dijo...

apuntado queda.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me alegra que esta nota haya sido recibida como una recomendación, y no como una tardía crítica destructiva hacia un autor que, guste o no, tuvo su momento y ocasión. Léanse sus libros. Siempre se aprende algo, aunque sea cuáles fueron los espejismos e ilusiones de una época.