jueves, febrero 25, 2010

TACTO

Ahora entiendo un poco mejor eso de la "prosa asmática" de Proust. Tengo una referencia nueva al respecto, ahora que voy regularmente a la piscina: mis propios esfuerzos por aprender a sincronizar la respiración al ritmo de la natación. Empiezo a leer, aprovechando que estoy recuperándome de una afonía, Albertine desaparecida, el sexto tomo de En busca del tiempo perdido. Y hay frases en las que me pasa justo lo que experimento cuando, entre brazada y brazada, omito alguna toma de aire y tardo unas pocas brazadas más en volver a acompasar la respiración al ritmo de la marcha. La misma angustia, sí, pero también la misma certeza de que el restablecimiento -y, en este caso, la recuperación del sentido de lo leído- es sólo cuestión de tiempo.

***

La plena salud -ese vigor que, en la mayoría de los casos, es sólo retrospectivo- es tan excepcional como la enfermedad. Lo normal es esto: la convalecencia.

***

"¿Desde cuando las p... se ponen cachondas?", le dice este personaje de Canciones de amor en Lolita's Club, la película de Vicente Aranda, a una del gremio, después de realizarle muy a las claras, casi en primer plano, lo que llamaremos, en términos médicos, un tacto vaginal. No recuerdo que la frase -lo mismo me equivoco- estuviera en la novela de Marsé. Pero lo que sí es seguro es que determinados guionistas deben de pasárselo en grande cuando escriben una línea como ésa. Y que su gozo es inversamente proporcional, ay, a la vergüenza ajena que sentimos muchos espectadores.

4 comentarios:

Javier de Navascués dijo...

Son frases que -no sé por qué- sólo se escuchan en el cine español.

Profesor Franz dijo...

Odio hacer esto en los blogs de los amigos, pero la deformación profesional me puede. Y usted que es del gremio docente lo entenderá.

El "tracto" vaginal es el canal o conducto vaginal, la vagina propiamente dicha. Me imagino que lo que le harían a la pecadora señora (porque no he visto la película) sería un "tacto" vaginal.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Corregido, doctor. Muchas gracias.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Este cine carece de tacto. Un abrazo.