martes, marzo 09, 2010

AZORÍN

Mientras leo las primeras páginas de María Fontán, caigo en la cuenta de que, cuando alguien me ha preguntado alguna vez qué autores me gustan más, nunca he citado a Azorín. Quizá porque la pregunta tendría que haber estado formulada de este modo: "¿A qué autor te gustaría parecerte?". Y entonces sí: a este pulcro escritor que dio a la imprenta tantos libros, ninguno de los cuales parece haber cambiado decisivamente el rumbo de la literatura de su tiempo o la mentalidad del lector, por más que de todos ellos sus lectores salgan confortados por la constatación de que se puede escribir desde esa absoluta falta de pretensiones, desde esa coquetería de la sencillez; y que en ninguno de ellos falten hallazgos y primores suficientes para que, una vez leídos, ninguno de estos libros caiga fácilmente en ese olvido al que ni siquiera son inmunes otros más ambiciosos y de más empaque. Si me dijeran que ésa es la suerte que a uno le toca correr en esto de la literatura, preguntaría: ¿dónde hay que firmar?

4 comentarios:

César Romero dijo...

Esa "coquetería de la sencillez" qué bien define el estilo de Azorín.
No tiene mucha prensa hoy Azorín, pese a que los tiempos imponen escritos cortos y Azorín es un escritor para pequeños sorbos. ¿Por qué será?
Y como lector... En sus manos toda la literatura española parece estar viva, tan bien y humanamente, no escolásticamente, entendida.
Enhorabuena por la entrada (y por el blog)

Mery dijo...

Pues ¿sabes que tienes toda la razón? Pocas veces nombramos a Azorín, y me incluyo en este acto imperdonable; ¿será que se nos contagia su modestia?

José Manuel Benítez Ariza dijo...

O que hay lecturas de las que no cabe presumir, porque "visten" poco ante según qué ojos.

Luis Valdesueiro dijo...

Absolutamente de acuerdo con César. Y recalco lo de la "coquetería de la sencillez". Pero ¡qué difícil es la sencillez! Cuando leo a Azorín tengo la sensación de entrar en otro tiempo, un tiempo sin medida, ajeno al reloj.
Saludos.