martes, abril 27, 2010

INTRISTEZIDO

Sigue la racha de languideces primaverales. Una compañera casi me lo afea: "¿Yo? A mí el sol y la primavera me llenan de fuerza y alegría". Otra, más comprensiva, me concede la mayor: "Sí, a mí también me va más el otoño". A uno le gustaría disimular sus debilidades y recibir el buen tiempo a pleno sol y con el torso descubierto, como lord Byron en Italia, mientras la procesión va por dentro. Pero...

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Aelita (1924), de Yakov Protazanov. Abordo esta curiosa película rusa sin otra información sobre la misma que el título y una vaga referencia genérica, que la sitúa como uno de las primeros filmes de ciencia ficción. Y como la desinformación es la madre del asombro, me sorprende que una cinta como ésta, en la que abiertamente se muestra la miseria ciudadana en los primeros años de la revolución comunista, el hacinamiento de la población en pisos comunales, la realidad del mercado negro, etc., pudiera filmarse y distribuirse en la Unión Soviética.

Además de estas, digamos, consideraciones políticas, la película me asombra por su agilidad -es una de las pocas películas de esa época y nacionalidad que no invitan al bostezo-, su belleza plástica -los hermosos decorados constructivistas en los que se desenvuelve la civilización marciana- y, por qué no, su punto de ingenuidad, que en algún momento lleva a la carcajada, como cuando los expedicionarios rusos en Marte consiguen sublevar a la población oprimida y proclamar la "Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de Marte".

Pero sorprende aún más la manera cauta y, diríamos, descreída de manejar los materiales propios del género, hasta el punto de favorecer una lectura simbólico-alegórica antes que otra en clave más cientifista. En ese sentido,
Aelita -la película, y no sé si la novela de Alexéi Tolstoi en la que está basada- recuerda a la ciencia ficción de C. S. Lewis (Más allá del planeta silencioso, por ejemplo), en la que la especulación científica cede su lugar a la fantasía mítico-religiosa, en clave de alegoría cristiana.

En la película de Protazanov la alegoría es comunista, sí, pero de un comunismo
sui generis, desdeñoso con las tristes realidades en las que esa ideología estaba empezando a concretarse. Ni que extrañar tiene que, según me he informado luego, la película cayera en el olvido en tiempos de Stalin y casi llegara a darse por desaparecida. Hoy me alegra una tarde de domingo.

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La ortografía vacilante lleva a este joven poeta en ciernes a escribir intristezido en vez de "entristecido". Y yo casi estoy a punto de decirle que el palabro, con su aspecto entre provenzal y medieval, casi me parece, en su contexto, una de esas hermosas incrustaciones verbales con las que adornaba sus poemas Ezra Pound.

5 comentarios:

Raúl dijo...

Excelente entrada, José Manuel.
Ni idea de la existencia de esa película.

RM dijo...

Es la película que introduce la "cuenta atrás" en los despegues que luego ha adoptado la aeronáutica.

El Capador de Turleque dijo...

"Aelita" la vi por primera vez en una exposición sobre ciencia y arte. ("Procesos" creo que se llamaba)Si no recuerdo mal, una de las que ignauguró el Reina Sofía (años,si). La pélicula se proyectaba en bucle en unas pantallas de video y en silencio. La gente pasaba y le prestaba la atención que se le presta a un cuadro más de una exposición en la que abundaban los "objetos tecnológicos",es decir: poca. Sin embargo el efecto me pareció fascinante y desde entonces he perseguido esta película hasta la edición en DVD de hace unos años que desde que la tengo estoy tentado a poner en mi salón constantemente proyectada en bucle.

La película en la que se introduce la "cuenta atrás" por primera vez es "La mujer en la luna" "Frau im mond" 1929 de Fritz Lang según el mismo cuenta, para acentuar el suspense del lanzamiento.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Mi mala memoria para los detalles me impide mediar en esta discusión. ¿Seguro que hay cuenta atrás en Aelita, RM? No recuerdo ese detalle, pero tampoco me atrevo a rebatirlo. En cuanto a "La mujer en la luna", hace mucho que la vi, pero intentaré verla de nuevo.
Un abrazo a los dos.

RM dijo...

Reconozco haber errado. Desventajas de haber visto las dos pelis long ago, en aquellos cineclubs infumables, una un día y otro otra...