martes, abril 13, 2010

Y NO ESTAR LOCO

Por unos segundos, la solitaria calle peatonal que me lleva de la parada del autobús a mi casa se reviste de una inopinada serie de atributos primaverales: olor a madreselvas, cantos de pajaros, y un sol tibio y vagamente matizado por una ligerísima calima brumosa. Me dejo acariciar por estas sensaciones, a una hora en la que uno no desea otra cosa que abandonarse a cualquier impulso grato que le permita aparcar momentáneamente las preocupaciones del día. Duró, ya digo, un instante. Un toque de claxon y el rebufo de una boca de riego me devuelven a la realidad. Son las tres y media de la tarde y aún no he almorzado.

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Ya lo cantaba Machín, refiriéndose a otra cosa: es posible leer dos libros a la vez (o tres, o cinco) y no estar loco.

***

Y hasta escribirlos.

1 comentario:

Olga B. dijo...

Es posible, pero tenga cuidado. Piense en don Quijote. Y eso que no los escribía;-)

Lo de Machín era otra cosa, una prueba de la grandeza del corazón (o del rostro) de los hombres. Y mujeres, lo utilizaba como genérico no marcado, no se nos enfade nadie.

Saludos.