lunes, mayo 10, 2010

ANACOLUTO

A propósito del difunto J.C., de quien hablaba el otro día: me cuentan que era fácil encontrarlo en las bibliotecas de los pueblos adyacentes, siempre leyendo cosas que denotaban que estaba bien informado y tenía un gusto exigente y exquisito. Lo que me lleva a pensar en algunas personas que conozco, que han hecho un arte del cultivo personal, y que, en contra de lo que suele ser la norma, no dirigen este cultivo a alimentar sus propios intereses creativos; es decir, no son escritores, ni pintores, ni músicos, ni tienen afán por llegar a ser ninguna de esas cosas. Si disfrutan de una obra de arte, no es porque esperen aprender nada de ella, ni contrastarla con las propias pesquisas, sino simplemente porque les entretiene y divierte. Los envidio. En mí conviven ambos personajes: el dilettante entregado al disfrute de las obras de arte y el aspirante a creador que las somete a escrutinio y espera obtener de ellas estímulo e inspiración para el propio trabajo. El segundo es con frecuencia un estorbo para el primero, y al revés. Y suelo asistir con esperanza y entusiasmo a las pequeñas conjuras que uno y otro urden para desbancar a su competidor. Claro que no sé qué pasaría si alguno de los dos lo lograra.

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Cambios de tiempo. O la puesta en escena externa de un malestar casi siempre interno.

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"Su familia no te olvida", leo en la cinta que adorna una corona funeraria. Y pienso que el contrasentido de la muerte queda acentuado por el hecho de que te puedan enterrar bajo un anacoluto.

Mañana martes a las 19.30 se presenta mi libro Diario de Benaocaz en la Feria del Libro de Cádiz.

4 comentarios:

Casiano dijo...

Mucha suerte en la presentación.

Ramón Simón dijo...

Enhorabuena.

Y suerte.

Saludos

J.Lorente dijo...

Ante todo, mucha suerte mañana en "La Tacita de Plata".

Respecto a tu reflexión sobre los diferentes admiradores del Arte debo decirte que, de alguna forma, los que practicamos algún campo artístico pecamos ante la obra de otro de cierto ojo crítico. Es inevitable. Pero no necesariamente observamos la obra con intención de inspirarnos... En cualquier caso para aprender, valorar y disfrutar. Lo que ocurre es que a veces uno encuentra la inspiración sin buscarla y la aprovecha (Bien hecho, por supuesto).

Por otro lado, los que no practican ningún tipo de Arte, evidentemente no buscan inspiración ni nada por el estilo, pero pueden ser tan críticos como los otros... Yo, por ejemplo, soy un negado para la Pintura, y no por ello dejo de disfrutar y valorar un cuadro.

Un Saludo.

Iñigo dijo...

Yo soy del primer grupo, aunque últimamente me estoy preguntando si no debería empezar a pertenecer también al segundo grupo, esto es, crear algo.

El caso es que, con una obra de arte por delante, lo "único" que hago es dejarme llevar y ver si se me ponen o no los vellos de punta.

Lo que hasta el día de hoy no he podido hacer con serenidad es observar una obra de arte con el artista esperando a mi lado a que le diga "qué me parece". Eso es superior a mis fuerzas.

Saluditos.