miércoles, mayo 05, 2010

ESPEJISMO

De pronto, en medio de la avenida, un inexplicable intervalo de casi absoluto silencio. Un largo tramo de semáforos cambió al rojo al unísono y la especial sonoridad del aire en estos días de clima cambiante hizo el resto. A lo lejos, como desde el interior de un túnel, voces de chiquillería, con algo de coro oído en una pesadilla no del todo ingrata, pero sí inquietante. Al cambiar los semáforos el espejismo sonoro desaparece. En vano trato de auscultar el estruendo, buscando al fondo del mismo algún vestigio del intervalo que acaba de transcurrir. Y que, sin embargo, parece ya muy lejano.

7 comentarios:

Olga B. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Olga B. dijo...

Eso es que pasó un ángel y estuviste a punto, a punto de verlo.
A la próxima;-)

José Manuel Benítez Ariza dijo...

¿Tú crees? La verdad es que la primavera ha llenado las calles de criaturas angelicales, pero no precisamente silenciosas.

Joaquín Pérez Azaústre dijo...

"Auscultar el estruendo". Me gusta mucho, José Manuel, como tu literatura. Enhorabuena por el nuevo libro de poemas y un fuerte abrazo!

Jesus Esnaola dijo...

Me ha gustado mucho José. Muchas veces se te escapa la vida entre los dedos, las sensaciones, sobre todo cuando, con los años, vas viendo que a los sentidos hay que hacerles caso, pero no tanto.

Un saludo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias, Joaquín, Jesús. Si algún sentido tiene mantener un diario, es éste: anotar lo escurridizo, lo que se va. Un abrazo.

Rafa dijo...

Bien, este texto es un ejemplo de lo que yo entiendo por Literatura: decir todo con casi nada. Poesía en estado puro.