miércoles, junio 30, 2010

DE VACÍO

Hace años era uno de los últimos en abandonar cualquier fiesta; ahora soy de los primeros. En eso me parezco al pescador que ya ha aprendido que, si los peces no pican en la primera hora, no merece la pena pasarse toda la noche con el aparejo tendido, para volver de vacío.

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Me comenta esta compañera que le apetece leer algo de Pessoa, un autor, dice, del que sólo conoce "cosas sueltas que ha leído aquí y allá", y de las que ha entresacado frases que copia en sus cuadernos. Ignoro qué frases son ésas, o qué densidad tienen esos cuadernos; pero, atendiendo a la recomendación que me reclama, la animo a leer el Libro del desasosiego, del que le procuro un ejemplar. Ahí lleva frases, pienso, para llenar doscientos cuadernos. Claro que, cuando se lee a un autor con ese afán de espigar pensamientos más o menos ingeniosos o elevados, lo mismo da leer a Pessoa que, pongo por caso, a Paulo Coelho. Por eso odia uno las citas -aunque en este diario haya algunas-: fuera de su contexto, no importa tanto la autoría de ciertas frases como quién las cita y para qué. Aunque Pessoa, en fin, es mucho Pessoa como para no dejar su impronta en esta lectora inadvertida.

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Un traje corto y escotado es siempre más sugerente que un biquini; y no exactamente porque interese más lo que se oculta que lo que se enseña; por esa regla de tres, un hábito de monja sería incluso más provocador que el mencionado traje corto; y no es el caso.

1 comentario:

J.Lorente dijo...

Eso de abandonar la fiesta a tiempo es algo que forma parte de la Madurez y la Conciencia de lo que te rodea... Una retirada a tiempo es una Victoria. Y ya que he usado una archiutilizada cita, aprovecho para decir que a veces nos sentimos identificados por una frase (ya sea por nuestra condición personal o por el momento en que la leemos o escuchamos), y cuando un autor concreto da en el clavo con frecuencia, nos solemos identificar también con su pensamiento. Supongo que es eso lo que le pasa a esta chica. Y hablando de chicas, un vestidito corto o un bikini resultan igualmente sugestivos por lo que ocultan más que por lo que enseñan, por supuesto... Pero porque ocultan sólo lo esencial.

Un Abrazo, J.Manuel.