miércoles, junio 16, 2010

EN ZAPATILLAS

Es curioso: al último libro que he leído, y que era un encargo del suplemento literario para el que trabajo, he dedicado varias entradas en este cuaderno, surgidas al hilo de la lectura, y ninguna de ellas me ha llevado más tiempo del que materialmente exige teclear las palabras que las componen; quiero decir que apenas he tenido que pensar lo que he escrito en esas entradas, porque eran observaciones impremeditadas, espontáneas, mera transcripción de ese discurso paralelo que surge en la mente de cualquier lector más o menos entrenado mientras recorre un texto.

Sin embargo, cuando me he puesto a redactar la reseña propiamente dicha, esa espontaneidad ha desaparecido. Y, sobre todo, ha costado encontrar el arranque del texto, su justificación, podríamos decir. Tales preámbulos son innecesarios en este cuaderno íntimo, escrito por que sí. No es que esté descontento con el resultado del otro: ha sido una lectura provechosa, y hacer la recensión de la misma me ha resultado placentero por lo que tiene de balance formal de esa lectura, de repaso de las conclusiones que me ha valido, y de formulación de la idea que quisiera transmitir de la misma a otro posible lector. Sin embargo, me consta que alguna de las notas espontáneas que he ido dejando en este cuaderno también han cumplido esa función, incluso de cara a esos lectores a los que no pongo cara, y que prestan sentido a este acto solipsista que, sin embargo, requiere un público, siquiera sea a efectos de obligarme a una cierta continuidad y disciplina. ¿Podría prescindir del traje de calle, diríamos, con que me asomo al suplemento y presentarme en él en bata y zapatillas, como en este cuaderno? No sé. Sólo dejo constancia de la esencial diferencia que marca el medio para el que uno escribe, no sé si para bien o para mal.

2 comentarios:

madison dijo...

Siempre sigo atenta tus comentarios y reseñas

Jesus Esnaola dijo...

Supongo que el esfuerzo de racionalizar las impresiones que exige una reseña, priva a ésta de frescura, de espontaneidad. Quizá cada medio exige un tono y un contenido diferentes y ambos se complementan.

Un abrazo