miércoles, junio 09, 2010

ZOZOBRAS

Leo lo que cuenta esta biografía de Carmen Laforet* sobre el trasfondo de la primera edición del premio Nadal, el que ella ganó a los veintitrés años con su novela Nada. Al parecer, los promotores del premio no estaban muy seguros de contar con originales que merecieran la pena, por lo que alguno de ellos sondeó a César González-Ruano para asegurar su participación, lo que implicaba garantizarle el premio. Es, como se sabe, un procedimiento habitual en estos premios literarios de fuste. Pero luego se recibieron algunos originales alentadores, antes incluso de la recepción del de Laforet, y los promotores recuperaron el buen sentido y se aferraron al propósito que les llevó a convocar el premio, que no era otro que aportar savia nueva a la desfallecientes letras españolas de la primera posguerra.

El resto ya se sabe. El propio Vergés, no obstante, prestó su voto hasta el final a la opción de González-Ruano, al parecer con la intención de presentar el veredicto final como una reñida victoria de la principiante sobre el consagrado hombre de letras. Es fácil imaginar la irritación de éste al saber el resultado y al ver su nombre hecho público como perdedor. Él sólo pedía discreción -así lo hace saber en la sentida carta en la que se desahoga ante Dionisio Ridruejo-. Pero ¿de cuántas discreciones de este tipo está hecha la historia reciente de la literatura española? ¿Qué efecto desalentador hubiera tenido que ese primer premio Nadal, adornado de tan buenas intenciones, hubiera ido a parar a ese viejo tiburón de la literatura rezagada -aún faltaban sus memorias y diarios para darle en la literatura española el puesto que ahora tiene-?

Lee uno estas biografías de final anunciado y, sin embargo, experimenta con ellas toda la zozobra que produce la constatación de que nada de lo que figura en la plana mayor de la historia de nuestras letras parece haber llegado hasta ahí por un camino libre de asechanzas y zozobras; de las que seguramente no se han librado muchas cosas que quizá debieran estar también ahí, y de las que no tenemos noticia, mientras asistimos pacientemente al deterioro y olvido de muchas glorias consolidadas -el propio Ruano anterior a sus memorias y diarios, o casi todo Cela, por poner dos ejemplos-.

* Anna Caballé e Israel Rolón, Carmen Laforet. Una mujer en fuga. RBA

5 comentarios:

madison dijo...

la recomiendas?
Es que tengo previsto leerla, pero he leido opiniones buenas y otras no demasiado

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Estoy en ello. Pero lo leído hasta ahora está muy bien documentado y es muy interesante, más que por el personaje en sí, por sus alrededores, que es el mundillo literario español de la inmediata posguerra. La anécdota que refiero es un ejemplo: si te interesa ese tipo de cosas, el libro te gustará.

madison dijo...

Pues oye voy a leer el libro.
Le hago caso a mi intuición y también a tu comentario.
Gracias!

MIGUEL ANGEL SOSA dijo...

No podría estar más de acuerdo a la hora de bucear en las entretelas del mundillo literario de posguerra, que se parece sospechosamente al actual (debe ser que el guerracivilismo sigue vivo y seguimos en la posguerra). Le echaré un vistazo. Y ya que estoy aquí, gracias por tantos de tus versos a lo largo de tantos años, José manuel.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias a ti, Miguel Ángel. Bienvenido.