jueves, julio 01, 2010

ELLA LO LLEVA BIEN

Me despierto justo un segundo antes de que suene el despertador; que hoy, como las campanas fúnebres del célebre poema de Donne, no suena por mí... Remoloneo, doy algunas vueltas en la cama, y termino levantándome una media hora después. No es que las vacaciones que inauguro con este horario intempestivo vayan a ser totalmente improductivas. En mi cartera tengo anotados, además de los artículos semanales, los dos que quiero dejar adelantados para agosto, una reseña y un prólogo. Eso, sin contar la novela que tengo ya escrita y que debo revisar a fondo antes de entregarla el 31 de julio. Con los años he ido descubriendo que el trabajo literario tiene también un ritmo estacional: a julio le corresponde la terminación de los trabajos pendientes y, en el caso de quienes escribimos en periódicos, el adelanto de las colaboraciones de agosto. Me gustaría pensar que en este oficio, como en todos, habrá privilegiados que se libren de estos trabajos a destajo. Pero creo que es más bien al revés: uno, al fin y al cabo, se dedica a esto intensivamente sólo en vacaciones, mientras quienes viven exclusivamente de la literatura deben mantener este ritmo todo el año; y, además, escribir su obra propia. No sé qué será peor. Y sobre todo, no sé si será muy recomendable dedicar la parte principal del tiempo propio a una actividad tan sujeta a los periodos en blanco, al pesimismo en cuanto a los resultados, a la insatisfacción permanente. Someterla a un horario casi de oficina, como hago en estos periodos vacacionales, es mi manera de bajarle los humos. Y ella lo lleva bien.

1 comentario:

HLO dijo...

Bueno, si no te protesta...
A veces la literatura se pone chillona y va por sus fueros; te sale por los cerros de Úbeda, porque ella es así y si no fuera levantisca, desalmada, egoístona, no sería eso, literatura (sería una ONG unipersonal, un verano modoso, una terapia ocupacional).