lunes, julio 12, 2010

FUGITE HINC

El menudeo literario, que casi nunca da ni para comer: "Tengo tarifa de puta un poco vieja", dice Horacio Quiroga en una de sus cartas, a propósito de lo que cobra por sus colaboraciones en la prensa. Incidiendo, de paso, en otra de las descorazonadoras paradojas de este oficio: se pasa de ser un escritor "prometedor" a uno al que se da por acabado. No se puede generalizar al respecto, pero uno diría que, en el caso de aquellos escritores que han podido desarrollar una obra literaria larga y abundante, extendida en el tiempo, los mejores frutos han llegado en la madurez. En ese momento, en fin, en que uno no puede aspirar a otra cosa que a merecer "tarifa de puta vieja". Y si fuera sólo cuestión de tarifa, la cosa no tendría tanta importancia.

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"Para una hormiga el día es más largo, ¿verdad?", me dice E., de seis años. Lo contrario que para un hombre de cuarenta y siete, para el que una hora perdida o aburrida puede resultar eterna, pero al que los días se le van como agua entre los dedos. Y las semanas. Y los años.

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Eso ocurrió en la piscina municipal de B.; en la que, por cierto, vimos un escorpión muerto en el pavimento. Un ejemplar de unos seis o siete centímetros; pequeño, me dicen, en relación al tamaño medio que suelen alcanzar estos artrópodos. Pero, en todo caso, lo bastante capaz de generar aprensiones en la concurrencia. M.A. lo aparta con un palo, para que no lo pisen los niños que corretean alrededor de la piscina. A una de las madres le asalta una risa nerviosa. Y yo miro las grietas y aberturas en los muretes de piedra que delimitan el espacio y me acuerdo de un fragmento de Virgilio, muy a propósito, referido a otra alimaña: Frigidus, o pueri, fugite hinc, latet anguis in herba.

4 comentarios:

marinero dijo...

Estoy de acuerdo en tu comentario sobre el "menudeo" literario, y me gusta además el término. Pero es conveniente no perder de vista que ese "menudeo" no deja de ser un privilegio. Yo conozco a gente valiosa a la que nunca se le ha ofrecido la oportunidad de colaborar en periódico alguno, o demás actividades laterales; siguiendo la imagen quiroguiana, putas a las que nadie se acerca, ni antes ni ahora. Reconocerás conmigo que ésas lo tienen peor. "Cuentan de un sabio que un día...". No está mal acordarse alguna vez de que las hierbas que despreciamos por sabidas podrían ser alimento de dioses para quien ni hierbas tiene.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Por supuesto.

Sara dijo...

Un placer leerte. Saludos desde Dublin.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Encantado que me lean desde esa bella ciudad, tan literaria.