viernes, septiembre 24, 2010

ABUELOS

No entra uno a discutir el trasfondo de las declaraciones del gran estratega sindical que, ante la inminente jornada de huelga general, ha pedido a los abuelos que ese día no cuiden a sus nietos… Otros más sabios que yo dilucidarán si la huelga es o no oportuna y si con ese día de inactividad se va a solucionar alguno de los problemas que tiene el país. En cuanto sumarse a ella o no, eso es decisión que compete a la libertad de cada cual. Haga cada uno lo que le parezca, en la seguridad de que, al día siguiente, los problemas del país seguirán siendo los mismos y las distintas partes llamadas a entenderse para solucionarlos habrán de aunar fuerzas si no quieren tirar definitivamente por la borda los frutos de medio siglo de desarrollo económico.

Pero sí quisiera uno decir algo de los abuelos. Me parece que se les hace un menosprecio si se les considera meros coadyuvantes de la rueda económica a la que todos estamos atados. No creo que llevar al colegio a sus nietos o darles de comer a una hora razonable, mientras los padres están en el trabajo, no sea sino la parte que a ellos les corresponde del complicado modo de vida que obliga a sus hijos a aceptar esos horarios inhumanos, o a renunciar a ocuparse personalmente de sus vástagos. No son parte del sistema productivo, basado en obligaciones y dependencias contractuales, sino de un sistema de origen inmemorial y, por lo que se ve, mucho más resistente que la propia economía a los embates coyunturales. Es el mismo sistema, en fin, que explica que, en un país con una quinta parte de su población en paro, la calle no sea todavía una selva donde los hambrientos se lanzan sobre los que aún tienen algo que comer. Existe todavía una red de afectos y amparos basados en los meros lazos familiares, que posibilita que una buena parte de la población sobrelleve, no sólo las rachas de postración y miseria, sino incluso las dificultades del día a día. Y resulta obsceno que un agente externo a esa red, como lo es un dirigente sindical, pretenda dictarles a sus componentes, que tanto saben de la más natural y espontánea de las solidaridades, cómo deben actuar en un momento de conflicto social.

A los abuelos, por tanto, uno les pediría lo contrario de lo que les ha solicitado el sindicalista de marras. Que ese día paseen a sus nietos y se ocupen, como los demás días, de que coman caliente a la hora establecida. Que la huelga de sus hijos, si es que la hacen, es cosa del mundo regido por salarios y contratos, y no del que se gobierna exclusivamente por las leyes del corazón. Si sus hijos quieren hacer huelga, que duerman ese día, que falta les hará. Porque de lo que no cabe la menor duda es de que al siguiente habrán de levantarse antes del amanecer y volver al tajo como si nada. Eso sí, sabiendo que dejan a sus niños en buenas manos.

Publicado el pasado martes en Diario de Cádiz

5 comentarios:

Mery dijo...

Fíjate, hablar de huelga a unos abuelos que pertenecen a una generación de esfuerzo máximo, casi desde la cuna.
Hay que oir cada tontuna...
Un abrazo

marinero dijo...

Curioso comentario el de la amiga "Mery", que parecería indicar que sólo pueden hablar de huelga (y supongo que incluso hacerla)... los que no trabajan, o al menos los que no ponen en ello el "esfuerzo máximo" que dice. Puedo asegurarle que he visto a gente eficaz y laboriosa hacer huelga cuando les pareció que ése era el medio apropiado para defender sus derechos.
Cosa distinta es lo de los abuelos, dicho, supongo, en broma; no veo muy bien, en otro caso, de qué modo un abuelo que dejase de cuidar a su nieto (o nieta) protestaría con ello contra la política del gobierno, que piensa uno que es de lo que se trata.
Pero lo de las huelgas sólo para vagos tampoco parece muy serio, la verdad.

Mery dijo...

Marinero, no veo en mi comentario ninguna alusión a los vagos que puedan secundar la huelga.

Sólo quiero hacer hincapié en que esos abuelos que cuidan a sus nietos, no están para pensar en una huelga laboral.
Ellos asumen una carga familiar, por amor o por obligación (cada caso es único), pero meterlos en esos fregados a su edad no me parece propio.
Estoy de acuerdo por completo con el sentido de la entrada de Antonio.

Francesc Cornadó dijo...

Pregunta: ¿paran los parados para sumarse a la huelga general?

Salud


Francesc Cornadó

Anónimo dijo...

Esta columna deberian de ponerla en todas las sedes sindicales o clubs de amigos del gobierno . Que bien escribes Ariza.