viernes, septiembre 10, 2010

PESADILLAS



Las imágenes de este sorprendente anuncio muestran el recorrido de un viejo colchón desde que su dueña, una mujer joven, se deshace de él hasta que llega al vertedero. La furgoneta recorre un desolado panorama urbano en el que no faltan las colas de parados. Mientras tanto, se oye una voz femenina que se despide, no ya del colchón, que ha sido sustituido por otro de la marca anunciada, sino de toda una serie de asuntos que seguramente han quitado el sueño en los últimos tiempos, no sólo a la chica del anuncio, sino a buena parte de la población española. Adiós, dice la dulce melopea, a las hipotecas, a los índices bursátiles, a los especuladores, a los oportunistas, al IPC. Adiós, remata, “a los que mandan”, a quienes, por si alguna duda quedara, tilda de demagogos e incompetentes... Pese a la libertad de expresión de la que alardeamos, no está uno acostumbrado a oír afirmaciones tan contundentes en un medio de comunicación. Y, mucho menos, a que reflejen con tanta exactitud el sentir general.

A mí, lo confieso, este anuncio siempre me hace levantar la cabeza y fijar la atención en la hasta entonces desatendida retahíla publicitaria. Dicen los expertos que la mayoría de los espectadores son absolutamente refractarios a los mensajes repetitivos, machacones, de los anuncios. De ahí que los publicistas procuren por todos los medios romper esa desatención. Y un modo de hacerlo es adaptarse al espíritu de los tiempos. En los ochenta, en los que tanto prestigio alcanzó el diseño, los publicistas se esforzaron porque sus anuncios tuvieran una cierta belleza estética y conceptual, capaz de suscitar la admiración de los mismos que apreciaban esas perfecciones en una silla o un coche. En la década anterior, la de la Transición a la democracia, hubo anuncios que aludían directamente a las ansias de cambio político que dominaban entonces en la sociedad española.

Por eso no es extraño que, en la actualidad, el anuncio de un colchón defina con crudeza a la clase política española y la incluya en la lista de las pesadillas que nos quitan el sueño. En eso no hace sino reflejar lo que dicen las encuestas. Hace meses, cuando las descalificaciones mutuas entre políticos alcanzaron límites insoportables, los encuestados no dudaron en incluir a la clase política entre los grandes problemas del país. Y ahora, coincidiendo con la emisión de este anuncio esclarecedor, leemos en los periódicos que un setenta y seis por ciento de los ciudadanos no quiere que los líderes de los dos principales partidos políticos vuelvan a ser candidatos en las próximas elecciones. Puede que el elector español no sepa lo que quiere; pero, en todo caso, parece tener muy claro lo que no desea. Y esta vez los publicistas han sabido expresarlo antes incluso que los costosos asesores con los que cuentan los partidos políticos.

Publicado el pasado martes en Diario de Cádiz

1 comentario:

E. Cabello, "Las Cumbres" de Ubrique dijo...

Dicen que la publicidad lo tiene muy difícil para captar nuestra atención, pero algo debe de estar cambiando, porque cada día hay anuncios que vuelven a hacernos levantar la cabeza y reflexionar, incluso.
¿Recuerdas el último de Ikea, ese que muestra imágenes de personas felices en casas tradicionales abarrotadas mientras se oye una retahíla de "avances" sociales superfluos (casas, coches, operaciones estéticas...)?
El lema: "No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita"
Ese anuncio, al final del verano, es, entre otras cosas, una llamada para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, olvidar la crisis y ser un poquito más felices.
Saludos

http://www.youtube.com/watch?v=kashRzhkSgs