martes, septiembre 28, 2010

SOLOS

Me dejan junto a la parada del autobús, como todas las mañanas. Pero una extraña aprensión me impide sumarme al grupo que se apelotona bajo la marquesina. Misantropía matinal, quizá. O conciencia de que, teniendo tiempo por delante, una caminata de media hora es preferible al trayecto en ese cubículo atestado, iluminado por unas enfermizas lámparas amarillas, que prestan una cualidad de mal sueño a lo que, en rigor, debería ser la primera manifestación del día consciente. Así que emprendo la marcha. Y en el primer semáforo en el que me detengo, una alegre presencia saltarina reclama mi atención y me planta un sonoro beso en la mejilla. Mi sobrinilla, que espera allí a sus amigos para ir juntos al instituto. Y pienso que el día ha ordenado a uno de sus duendes alegres que me salga al paso, para espantar mis malos pensamientos.

***

Me cruzo con más de uno que va hablando solo. Uno de ellos incluso me espeta una especie de "¿Hola?" interrogativo, que me hace volver la cara para mirarlo, sin que aprecie en él el menor signo de que haya querido dirigirse a mí. Pienso entonces que quizá le fuera hablando a uno de esos mecanismos de "manos libres" que incorporan los teléfonos móviles. Pero ¿tantos son los que hacen uso de esos aparatos a primera hora de la mañana, mientras pasean al perro o hacen ejercicio? Y se me ocurre que incluso esa posibilidad no es incompatible con la primera: se dirigen al aparato, sí, pero hablan solos.

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Y, por último, este barrendero selectivo: ha barrido todos los papeles del tramo de acera que lleva recorrido, pero no las plumas que, incomprensiblemente, salpican una parte del mismo. Y es como si, con ello, manifestara su respeto a la incomprensible circunstancia que las ha llevado allí. ¿La cacería de un gato?

2 comentarios:

E. Cabello, "Las Cumbres" de Ubrique dijo...

¡Qué difíciles son algunas mañanas...!

Tara dijo...

somo muchos los que vamos hablando sin ton ni son por la calle

yo lo hago para ordenarme las ideas, con tanta humedad en la azotea se me pegaron las hojas de la agenda y quedo todo emborronado, hecho una pena