miércoles, octubre 13, 2010

VIDA NUEVA

Llegaron por fin a mis manos los primeros ejemplares de Vida nueva, mi última novela, segunda de la trilogía en la que ando ocupado. La primera, Vacaciones de invierno, me deparó algunas satisfacciones, quizá porque lo que se sitúa en la infancia siempre facilita la identificación con los lectores; hasta el punto de que incluso algunos que, por su edad, era imposible que hubieran conocido determinados pormenores, digamos, ambientales, juraban reconocerlos, quizá por haberlos oído mencionar a sus padres o sus hermanos mayores y haberlos incorporados ellos a ese fondo de recuerdos inciertos que constituye la memoria que tenemos de la infancia.

En Vida nueva esos elementos de identificación siguen estando presentes; pero la fase que atraviesa la vida del protagonista, la adolescencia, es menos propicia a facilitar estos reconocimientos generales: la adolescencia es, al contrario, el momento de la individuación a toda costa, aun recurriendo a la extravagancia. Y si las extravagancias -ma non troppo- de estos adolescentes, encima, se nutren de elementos ambientales de una época tan confusa como lo fueron los años centrales de la llamada Transición a la democracia, es muy posible que no coincidan en absoluto con lo que algunos lectores recuerden de esos años; o, lo que es más relevante desde un punto de vista literario: que no coincidan con la historia más o menos oficial de ese periodo.

Pero una novela no puede consagrarse nunca a las generalidades, sino a lo concreto. Y esta memoria concreta de finales del año 86 en una ciudad de provincia -¿adivinan cuál?- es estrictamente fiel al recuerdo de este modesto cronista; y, sobre todo, a las tonalidades concretas con las que la memoria quiere pintar esos años; y que no coinciden, ay, con los de las imágenes algo gastadas de los documentales de Victoria Prego, pongo por caso; ni con la crónica triunfalista de quienes, por tener unos años más, se sienten protagonistas activos de ese tiempo. Uno tenía entonces sólo dieciséis años y veía las cosas de otro modo. Y aunque ese "uno" no se identifica necesariamente con el protagonista de la novela, por fuerza ha tenido que prestarle sus ojos y sus oídos. Lo que vio y oyó no siempre fue grato ni edificante; y, lo que es peor, parece tener todavía su peso sobre algunas percepciones del presente. La democracia española es un milagro, porque se construyo con materiales y personas que, en general, tenían muy poco de demócratas. La novela no responde -no es esa su función- a la cuestión crucial: ¿por qué logró estabilizarse y -felizmente- perdurar? Tal vez por que, más allá de lo que se decía y se vociferaba, la mayor parte de los españoles, absortos en sobrevivir a la crisis económica -la de entonces-, se oponía radicalmente a secundar cualquier aventurerismo político que empeorara la situación.

Naturalmente, los donnadies que alientan y parlotean en las páginas de mi novela no saben nada de tan importantes cuestiones: somos nosotros, en fin, los miembros de esa generación perdida que, entre los eslóganes que coreaban sus mayores y el desangelado pragmatismo de los más jóvenes, nunca terminó de levantar cabeza. Pero tampoco eso se cuenta en la novela. O, en todo caso, no es más que el fondo. Una novela es, tiene que ser, otra cosa.


Vida nueva se presenta en la Biblioteca Pública de Cádiz el próximo miércoles 20 de octubre a las 8 de la tarde. Me acompañará en el acto el editor de la misma, Antonio Rivero Taravillo, que también presenta su libro Macedonia de rutas. Posteriormente se presentará en Sevilla (30 de noviembre) y, en fecha aún por concretar, también a finales de noviembre, en Madrid.

11 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Enhorabuena, José Manuel. Le reservo el sitio junto a Vacaciones de invierno. Seguro que disfruto de la lectura. Un abrazo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Enhorabuena, amigo. Vacaciones de invierno me gustó, aunque debo reconocer que lo leí mal por circunstancias que no vienen al caso y que debe (tendrá) una segunda lectura. Como todo buen libro. Enhorabuena, de verdad.

Sara dijo...

Yo, que soy de esa generación, también le reservo un sitio. Enhorabuena, Jose Manuel.

Alvaro dijo...

Si por algún casual la presentas en Valencia avisa y me acerco, que me han dicho que después de las presentaciones dan vino gratis.

Ramón Simón dijo...

Enhorabuena, y espero asistir a la presentación de tu libro en Sevilla.

Por favor, indica lugar y hora.


Saludos

Antonio Serrano Cueto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antonio Serrano Cueto dijo...

Enhorabuena, José Manuel. Lamento no poder asistir al acto en Cádiz, ya que estaré en Aragón hasta el 23 de octubre. Un fuerte abrazo.

Olga Bernad dijo...

Enhorabuena, José Manuel.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias a todos. A los que podáis, me encantará veros en la presentación. Si leéis la novela, os agradeceré los comentarios pertinentes. Y lo de Sevilla lo anunciaré muy pronto. Un abrazo a todos.

Mery dijo...

Felicidades por esta nueva criatura. Estoy segura de que me sentiré muy identificada con esa época que describes.
Un abrazo

Miguel Sanfeliu dijo...

Enhorabuena. Ya estoy deseando leerlo.
Un abrazo.