martes, noviembre 02, 2010

COMPAGNON

Leo Las ilusiones perdidas, de Balzac: un buen novelón para llenar muchas horas solitarias, y uno de esos compagnons que nunca dejan de proporcionar alguna idea útil a quien está en trance narrativo. Me acuerdo también de mi reciente lectura de Proust. Cuánto debe este último a Balzac. Y qué poca distancia hay entre los numerosos retratos de encuentros de sociedad que hace el primero y las páginas que su predecesor dedica, por ejemplo, a la fiesta que da madame de Bargeton para presentar en sociedad al arribista Lucien de Rubempré. (Y qué poca, también, la que separa al innominado protagonista de À la recherche... de este último personaje; sólo que, en el caso de Proust, su trasunto queda fuera de la acerada mirada que el autor dedica al resto del elenco; lo que no deja de ser una debilidad, después de todo.)

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Para lo que no sirve este novelón de setecientas páginas, desde luego, es para distraer los largos trayectos en metro desde el menesteroso y honrado barrio de Aluche al centro de la ciudad. Entre otras cosas, porque no hay bolsillo en el que quepa. Envidia uno a estas muchachas que sacan tranquilamente de su bolso cualquier novelilla intrascendente o algún libro de autoayuda y distraen de ese modo el trayecto. Yo no tengo otra cosa a mano que el plano del metro o los juegos y recursos del teléfono móvil, y no hago uso ni de uno ni de otro, por no delatar mi condición foránea o por no parecer idiota. Tengo que buscar urgentemente un libro del tamaño de mi bolsillo. Para que me acompañe.
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Acompaño a mi sobrina y a sus padres a pasear por el parque Tierno Galván, que está muy solitario en esta tarde de festivo. Es un parque limpio y cuidado, y, como toda la zona, respira una cierta ufanía de clase media a secas, o de clase media baja. Que, como suele suceder, produce también una inquietante sensación de fragilidad. Bastaría una pandilla de gamberros, por ejemplo, para convertir este hermoso y solitario parque en un infierno. Como bastaría, en fin, que la actual crisis económica durara unos años más para que ni siquiera hubiera una clase media capaz de disfrutarlo.

5 comentarios:

carmen dijo...

Yo también leí hace unos años "Las ilusiones perdidas" y también me llevaron, es curioso, a Proust. En "la comadia humana" y en "En busca del tiempo perdido" está todo y estamos todos retratados. Yo tengo que ir con una lista de los libros que tengo de Balzac para completar la Comedia sin repetir. Me interesa muchísimo. Balzac es más ágil que Proust pero también más folletinesco.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Exacto. Proust es más depurado, pero no necesariamente mejor narrador.

RM dijo...

Te recomiendo el kindle de amazon: no pesa, no abulta, puedes meter cientos de libros y se lee estupendamente.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Pero no es lo mismo. Por cierto, no se ve a nadie leyendo en el metro leyendo esos dispositivos.

Mery dijo...

Ahora que nombras "Las Ilusiones perdidas", la leí hace tantos años que necesitaría una relectura a no mucho tardar.

Un abrazo