miércoles, noviembre 10, 2010

UNA PROMESA

Nieve en el Guadarrama, especialmente en la montaña que llaman Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas, visible desde la zona de Collado Villalba a donde he venido a pasar el día con una amiga. Frío de sierra, limpio y cortante, bien distinto de ese otro frío un tanto polvoriento y como cargado de pesadumbres que anida en las ciudades, en la ciudad por antonomasia de estos contornos. Ya en el trayecto de ida me sorprendieron los grandes encinares que se extienden desde donde terminan las afueras de Madrid, más allá de la Ciudad Universitaria, y donde empiezan los primeros polígonos y núcleos de población de la Sierra Norte. Extensiones en las que extraviar la mirada, y en las que no desentona del todo la irrupción de un machadiano tren de cercanías. Ya al amanecer, después de la noche hosca, un arcoiris un tanto melodramático puso su nota dulzona y colorista sobre las arboledas de Aluche. Un arcoiris, no hay que olvidar el mito bíblico, es una promesa. Y el día la cumplió.

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