miércoles, diciembre 22, 2010

ECLIPSE

Cuando salimos de casa, la luna está oculta tras un jirón de nube: no se ve más que una difusa mancha luminosa. Sin embargo, a los pocos minutos nuestra perspectiva ha variado: ahora la vemos nítidamente dibujada en un claro abierto en el cielo nuboso. Le falta un pedazo: el eclipse que la ha afectado esta noche, total desde otros puntos de la tierra, aquí se ha quedado en un mordisco dado en su parte superior izquierda. Parece una galleta a la que le hubiesen asestado un bocado. Pero lo que cuenta es el vértigo, la constatación de que es la esfera sobre la que estamos asentados la que proyecta su sombra sobre otra esfera lejana, al privarla de la luz proyectada por una tercera esfera, que ahora queda a nuestras espaldas. Tres pedruscos flotando en el vacío, y dos seres -M.A. y yo, en nuestro coche, antes del amanecer, atravesando la Bahía gaditana- moviéndose sobre uno de ellos y constatando su propia insignificancia entre grandes sombras estelares... Y no abruma tanto el fenómeno, como el estilo inflado que le sale a uno a la hora de contarlo.

3 comentarios:

Rafael dijo...

Muy kantiano.

"Dos cosas me llenan de admiración;
el cielo estrellado fuera de mí,
y el orden moral dentro de mí."

Susan Urich Manrique dijo...

"Cuando salimos de casa, la luna está oculta tras un jirón de nube: no se ve más que una difusa mancha luminosa."

Esta imagen es preciosa. Un saludo.

Mery dijo...

Uno no puede luchar casi nunca contra la pluma ni la mano que la guía.
Y ¿para qué luchar, si sale así de bien?

Felíz Navidad