martes, febrero 08, 2011

FACTORES PRIMOS



Hay poco o mucho Madrid en los Libros de Madrid de J.R.J., según. Pero decir eso de J.R.J. es como no decir nada: la única realidad verdaderamente constatable y mensurable en los escritos de J.R.J: es... el propio J.R.J.


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Esta amable compañera con la que coincidí hace un año, y que desde hace unos meses es lectora de estas notas, me dice que se ha formado de mí una idea muy distinta desde que me lee, y que esa impresión corrige o contradice en gran medida la que se había hecho cuando me trataba en persona. Deduzco de ello que esa primera impresión no debía de ser del todo favorable. Pero lo que más me llama la atención de esta confesión espontánea, que agradezco, es que pone de manifiesto la dificultad mayor, o la duda de más calado, que me plantea la escritura de este diario: si su protagonista responde, efectivamente, a los rasgos que identifican a la persona civil que firma con mi nombre y desempeña determinados papeles ante sus vecinos, compañeros de trabajo, amigos, familiares, etc.; o si, por el contrario, es un personaje de ficción, producto de la invención literaria. 


Claro que la pregunta podría invertirse, y la imputación de ficción recaer sobre todos o algunos de esos otros personajes que interpreto en cada uno de esos ámbitos. Desde luego, el que represento en el trabajo no parece que sea el que mejor refleja esa imagen interior, más o menos recóndita, en la que creemos reconocer al verdadero yo. Posiblemente la solución esté en una especie de compromiso entre todas esas facetas, y uno sea, si no la suma de todas ellas -lo que sería un tanto monstruoso-, sí, al menos, el resultado de esa entrañable operación matemática por la que dos o más cifras quedan descompuestas en sus factores primos, y el máximo común divisor entre ambas -lo esencial que comparten, diríamos- resulta del producto -de la combinación- de sus factores comunes. 


También es posible que la operación no resulte. Pero, en ese caso, más que de la constatación de que las cifras de mi personalidad diversa no comparten ningún factor común, estaríamos hablando simplemente de esquizofrenia.


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También el tiempo anda loco. Lo atestigua esta primavera anticipada, cuando aún pesan sobre el cuerpo y el ánimo los fríos recientes. Pero hay una diferencia esencial entre estos días de bonanza y la verdadera primavera. Lo característico de esta última es la ductilidad: sus días están hechos de materia volátil, o gaseosa; y no de durísimo cristal, como estas transparencias soleadas de ahora.

3 comentarios:

arati dijo...

En cada uno de nosotros residen tantos... y algunos desconocidos e impensables, incluso durante años, hasta que algún suceso inusual los saca a la luz.

Es un viejo tema que nos interesa ¿verdad?

"por citarlos en tiempos, en lugares distintos,
con tipos que ellos creen que soy yo."

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Viejo, viejo tema, Arati. Casi obsesión, diría.

Juan Manuel González Lianes dijo...

Lamentablemente no ocurre igual con toda la gente, que cuando la tratas o conoces algo más de sus opiniones, encuentras que es peor de lo que imaginabas. Todos tenemos distintos trajes y cada cual los usa a su antojo según las circunstancias. Aserto perogrullesco donde los halla, pero a veces es necesario recordarlo. En tu caso, José Manuel, estoy convencido de que, como en el mío, ofreces una imagen severa a primera vista, pero ni mucho menos se corresponde con lo que llevas dentro, que es mucho y bueno, según demuestran tus escritos. Nada más lejos, pues, de quienes siendo simpáticos ocultan malas intenciones y rencor a mares; y eso, en nuestro oficio, como bien debes saber y sufrir, está a la orden del día. Un saludo.