viernes, marzo 18, 2011

UTOPÍAS



Me pide esta compañera de trabajo un poema sobre la utopía, para ilustrar una lección sobre ese concepto. Y le digo, saliéndome quizá por la tangente, que la única utopía que los poetas hemos -me permito la coquetería de hablar en primera persona- defendido más o menos persistentemente a lo largo de los siglos es la que se articula en torno al ideal de la vida retirada; lo que, a todos los efectos, es más bien la materialización literaria de una anti-utopía, es decir, una negación explícita de la posibilidad de lograr la felicidad o la realización personal en la vida civil. Le pongo algunos ejemplos obvios: desde la "Oda a la vida retirada" de fray Luis de León, a "De vita beata" de Jaime Gil de Biedma. Menea la cabeza: "No, yo buscaba... algo más positivo...". Naturalmente, no se me ha pasado por alto el elevado número de poetas que, a lo largo de todos los tiempos, han cantado los ideales utópicos en los que se han basado determinados sistemas políticos, casi todos ellos devenidos horrendas dictaduras. Cualquier poema de La primavera de los pueblos o Sonríe China, por ejemplo, de Rafael Alberti, ilustraría el caso. Pero pienso que flaco favor haría yo a esta compañera y a sus alumnos sirviéndoles ésos y otros acabados ejemplos de cínica propaganda estalinista. Se me pasan también por la cabeza algunas ensoñaciones más o menos oníricas, como el "Xanadu" de Coleridge o el "Dreamland" de Edgar Allan Poe. Pero tampoco estos poemas valdrían como ilustraciones de ninguna "utopía positiva", por ser, acaso más explícitamente aún que los poemas bucólicos, una negación de la realidad y del mundo. Y vuelvo a acordarme de Jaime Gil de Biedma. "Creo que este poema te podrá servir". Subo a la biblioteca y le traigo, a los pocos minutos, el titulado "Canción para ese día", con el que el poeta catalán cerró su libro Compañeros de viaje: "He aquí que viene el tiempo de soltar palomas / en mitad de las plazas con estatua...". No le digo que es también, seguramente, una ensoñación dictada por el espejismo del advenimiento del comunismo. A estas alturas, esos tremendos errores de cálculo de la burguesía progresista del siglo veinte pueden perdonarse, y acaso olvidarse. El poema, como no podía ser menos, le gusta a su destinataria, que probablemente encuentra en él la dosis exacta de idealidad que quiere inculcar a sus alumnos. Siento que he salido airoso del apuro. Pero...

3 comentarios:

Olga Bernad dijo...

Asunto este que cada vez me interesa más, el de la utopía. El poema de Gil de Biedma sólo es responsable de sí mismo, y es un bello poema. Parece que ante la realidad no caben ya más gestos que el de manosear la palabra utopía o el de negarla siquiera como posibilidad poética, nombrando siempre a Stalin.
A mí me gusta la iniciativa de tu compañera, y también tu esfuerzo por ayudarla con sinceridad si bien con poco entusiasmo.
Sin una cierta dosis de idealidad acabaremos todos nihilistas (y hasta materialistas). A mí la vida retirada me parece una forma de nihilismo pacífico, una cosa cómoda y en el fondo burguesa a más no poder, (salvo en el caso del retiro religioso que se hace con un sentido trascendente, supongo).
De todas formas, yo venía a felicitarte por tu Pintura rápida, acabo de recibirlo y, aunque conozco la mayor parte de las entradas, lo leeré con mucho placer. Me gusta tenerlo en libro.
Un abrazo.

Arrowni dijo...

No olvidemos tan poco -no que importe-, el desencanto que dicta la vida de prácticamente cualquier poeta. Decir que lo elevado no está de moda, es también parte de que el poeta mismo no quiere separarse del sufrimiento fugaz que en cierta forma lo alimenta. Y creo que el lector tampoco está para alimentarse de ideales, el ideal acá en el hoy día, es un acto de desesperación.

No una utopía, sino una topología podría pensarse el no menos ideal Leaf of Grass de Walt Wittman. Es otro tipo de canto que en el hoy no puede más que sonarnos vedado.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias por los dos comentarios.

Olga: no sé si otros nombran siempre a Stalin; en mi caso, venía a cuento como "inspirador" de los mencionados libros de Alberti. Y, aunque tengo mis reservas respecto al tópico de la vida retirada, no descarto que sea una manera de enfocar el asunto de la individualidad, muy pertinente en estos tiempos. Por lo demás, estoy de acuerdo contigo en que la falta de un ideal de vida, con sus componentes utópicos, conduce al nihilismo (incluso al nihilismo de expresión religiosa, que era a lo que se refería Nietzsche cuando acuñó ese concepto).

Espero que te guste "Pintura rápida". Creo que el libro -y la depuración de lo publicado en el blog- le da un matiz ligeramente distinto al conjunto. Un abrazo.

Y Arrowni: bienvenida la referencia a Leaves of Grass; que también tiene uncomponente de idealidad utópica, en su exaltación de la camaradería, de la grandeza del trabajo, del dinamismo de la ciudad, etc.