miércoles, marzo 02, 2011

VIDA



Nada más opuesto a la realidad que la famosa contraposición vida-literatura, o la idea de que cuanto más tiempo se dedica a la segunda más menoscabada queda la primera. En mi caso sucede justo la contrario: los días en que no me siento a escribir suelen coincidir con aquellos en que tampoco he dedicado tiempo a ningún otro aspecto significativo de mi vivir, digamos, pleno. Días dedicados a todo tipo de servidumbres, a ninguna de las cuales merecería la pena dedicar una sola línea de este cuaderno.

5 comentarios:

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Escribir/vivir.
No entiendo la diferencia.
No me entiendo sin escribir.
Tal vez me entienda sin leer. Curiosamente. Escribir, en cambio, es un acto reflejo, una necesidad, un modo de contarme lo que pasa y entenderlo. O no entenderlo. Saludos, amigo.
Llevaba tiempo sin caer por aquí. Admiro de usted su castellano preciso. Ahí va el halago de miércoles.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias, Emilio. Bienvenido siempre.

arati dijo...

¿Será que cuando vivimos más y mejor apetece contarlo? o ¿quizá sea más adecuado que cuando la vida discurre aburrida y monótona poco hay que anadir?
¿O nada de eso?

¡Cuántas dudas!....

Jejeje, yo no consigo resolverlas: mi blog es absolutamente irregular, sin aparente conexión entre la frecuencia de publicación y la intensidad de mis experiencias vitales.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Yo tampoco me atrevería a establecer una correlación. Pero, desde luego, si la hubiera, sería de relación inversa: a menor intensidad, menos escritura, y viceversa; desde luego, que nadie piense que, si no escribo, es porque estoy haciendo otras cosas interesantísimas; más bien es al contrario.

Cisne Gaseoso dijo...

Es el trabajo del escritor, supongo. Dedicarse de lleno a escribir, vivir la vida dejando de lado ciertas servidumbres que, cuando aparecen, no dejan escribir...entorpecen el trabajo. Escribir, como tarea primordial, es comprensible. La tarea diaria, la escudilla cotidiana de las palabras.