viernes, abril 01, 2011

LA LIEBRE

Esta vez hago de jurado en un concurso escolar de poesía. En inglés, como corresponde a mi especialidad académica. El reto planteado a los participantes era arduo: escribir un poema en un idioma que la mayoría de ellos domina muy rudimentariamente, y con cuya tradición literaria no están en absoluto familiarizados, ni siquiera a los niveles elementales que procura la enseñanza reglada respecto a la literatura propia. Sin embargo, era una buena ocasión para poner a prueba una vez más una intuición que mantengo desde la primera vez en que me fue dado formar parte de un jurado literario y enfrentarme a la lectura de textos cuya autoría desconocía y que me llegaban absolutamente desprovistos, no ya de referentes previos, sino incluso de los mínimos indicios de afinidad formal y personal que uno demanda de un texto antes de decidirse a abordarlo. De esas experiencias uno ha aprendido dos cosas: la primera, que la tonalidad general de los textos que concurren a un premio literario refleja con bastante exactitud los prejuicios literarios imperantes en un momento dado; por lo que no deja de ser provechosa la ocasión de constatar tan en vivo esos prejuicios; y la segunda: que, donde menos se espera salta la liebre, y que seguramente el ganador ideal de un concurso debería ser una antología de los mejores textos o fragmentos de textos enviados, por lo que en más de una ocasión he lamentado la imposibilidad material, e incluso moral, de fabricar ese híbrido. 

Pues bien: ambas expectativas se han cumplido en este concurso escolar, si bien de una manera, por supuesto, algo primaria, como corresponde a la edad de los concursantes. Hubo un cierto entrenamiento previo, en el que uno intentó inculcarles algunas de sus creencias más acendradas: por ejemplo, la de que la simplicidad dará siempre mejores resultados que un exceso de pretensiones. Como era de esperar, ese consejo mío no ha tenido demasiados seguidores, aunque sí algunos. La mayoría de los adolescentes cree que la poesía consiste en esos tópicos rimados que muchos tienen copiados en las solapas o vueltas de sus cuadernos; lo que, entiendo, coincide en líneas generales con lo que la mayor parte de la población piensa al respecto. Pero, como decía, donde menos se espera salta la liebre, y es curioso constatar como de ideas, frases, formulaciones de muy  heteróclita procedencia (la música pop, la publicidad y los tópicos de la corrección política imperante, las frases-tipo aprendidas en clase) surgen a veces acuñaciones verbales que se acercan mucho a lo que puede ser la verdadera poesía. O eso me ha parecido a mí, desde la parcialidad evidente con la que juzgo este asunto.

1 comentario:

Arrowni dijo...

Crónica del concurso literario más emocionante del año.