viernes, mayo 20, 2011

POESÍA AMOROSA Y POESÍA SOCIAL (y 2)



A MRT, tras la lectura de su libro

La ecuación poesía amorosa = poesía social sólo puede ser cierta si también lo es poesía amorosa = lírica de la individualidad.


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¿Serán estas lágrimas de C. al leer el libro de M.R.T. iguales a las que Agustín de Foxá buscaba en los ojos de las mecanógrafas como prueba irrefutable de la bondad de un poema?


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Si Propercio, el gran poeta amoroso romano, fue también el primer poeta social propiamente dicho, es por lo que tiene de antisocial: puso en solfa los valores en los que se sustentaba la pax augusta, el primer periodo de la Historia conocida regido por una asfixiante corrección política.


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También Garcilaso entendió que ser confinado a una isla del Danubio por decisión del emperador no era más que una metáfora del dolor que sentía ante la ausencia de la amada. O viceversa. 


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La verdadera finalidad de un poema amoroso no puede ser nunca transformar la realidad, es decir, seducir a la amada renuente. La verdadera finalidad del poema amoroso es hacer sentir a su autor que es digno de esa amada a la que previamente da por perdida.


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La poesía amorosa es íntima, pero no privada. El amor logrado es justo lo contrario: un asunto de puertas cerradas tras las que sucede lo que todo el mundo sabe.


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Un poema que tuvo cierta fama de ser eficaz como discurso de seducción: Pandémica y celeste, de Jaime Gil de Biedma. Darlo a escuchar o a leer a la persona a la que se pretendía enamorar surtía, dicen, efectos inmediatos. Pero yo creo que lo que se lograba -que no es poco- no era exactamente enamorar a esa persona, sino persuadirla de la superfluidad del amor para según qué menesteres.


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Los mejores poemas de amor son siempre un tanto impersonales. Algunas baladas de Villon, por ejemplo.


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El único libro de poesía estrictamente amorosa que he escrito se llamó Las amigas. Es decir: estrictamente hablando, no era un libro de amor.


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Un poema político aspira al cumplimiento de un programa. Un poema amoroso sólo aspira a cumplirse a sí mismo.

6 comentarios:

Vicente Sanchez de la Nieta dijo...

Solo los amantes saben lo que es el amor. Es esta una condición aún mas rara que la de sabio, aún mas rara que la de heroe, infinitamente mas rara que la de poeta y casi incompatible con todas estas.

Ramiro dijo...

Que curioso: "Las amigas"... no le veo yo muy "Verlainiano"

marinero dijo...

Que no era Agustín de Foxá, hombre, que era Sánchez Mazas, al menos según Trapiello. Muy buena la entrada.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Según Luis Sagrera, biógrafo de Foxá, la frase es de éste. Claro que Google a veces se equivoca.

marinero dijo...

También en internet, y tecleando "sanchez mazas llorar mecanografas", encuentro un número de La Estafeta Literaria, de 15 de Julio de 1944, en cuya página 4, sección titulada "A muerte", y bajo el título (para el artículo) de "Los poetas y las mecanógrafas", se lee: "Sánchez Mazas ha denunciado la evidencia lastimosa: las mecanógrafas no lloran con los versos que ahora se escriben". ¿Quién tiene razón? Misterio.

Arrowni dijo...

Es interesante lanzar la noción de que el motivo amoroso extiende la individualidad y la enriquece, cuando el amor en sí, es una de las cosas que nos hace temer más perder nuestro propio rostro -sin contar, por supuesto, la muerte-.

Será que en el valor "cumplido" del poema, hallamos al valor cumplido del amor, aquel en que nos reconocemos en vez de perdernos, donde en toda evidencia estamos impresos.

O como el veneno y los caballos, en dósis leves la cosa cambia.