viernes, mayo 06, 2011

SEÑUELOS

Acabo -me quedaban unas páginas al terminar mi trayecto de autobús, y no he podido esperar hasta mañana- Madrid Underground. Y, con ella, pongo momentáneo final a la intermitente dieta de lecturas madrileñas que me había impuesto desde el inicio de la redacción de mi actual novela. Ha sido un experimento curioso, sobreañadido a un experimento anterior: tras la buscada regresión real, in situ, a impresiones y recuerdos de hace veinticinco años, añadir los sucesivos reconocimientos inducidos por una serie más o menos impremeditada de lecturas, películas, canciones, etc.; a lo que hay que añadir esos benditos hallazgos que el azar depara a quien se halla excesivamente predispuesto en determinado sentido. Quiero decir que, en los últimos seis meses, he tenido la mente -y, durante unas semanas, el cuerpo- en el tiempo y el escenario de mi novela en marcha. Quizá un cierto distanciamiento convenga ahora a la revisión de lo ya escrito. Pero sé ya, por experiencia, que ahora es cuando la casualidad me pondrá por delante sus más tentadores señuelos. Por ejemplo, esta mañana, cuando un viejo conocido vino a verme para proponerme un reencuentro con gente a la que, en muchos casos, no veo desde hace, precisamente, veinticinco años.


Imagen: Sigfrido Martín Begué

No hay comentarios: