martes, julio 19, 2011

REALIDADES CONTADAS



El contraste entre el apocalíptico panorama económico (éste, de dimensiones planetarias) y político que ha dibujado el boletín informativo matinal, por un lado, y la esplendorosa y serenísima mañana que tengo delante, por otro. Hay algo en la realidad contada que casi nunca coincide con la que experimenta el ánimo. Otra cosa es que el ánimo esté influido por las palpables e ineludibles realidades económicas. Pero la sensación es ésta: si amanece todos los días, si el amanecer nos encuentra con la misma predisposición de siempre para acudir a nuestros menesteres, ¿qué es lo que efectivamente ha cambiado para que nuestra percepción de la realidad, y de nuestra capacidad de incidir en ella, sea otra? Una crisis económica, lo he pensado siempre, no es otra cosa que un periodo de tiempo en el que todo el mundo dice que hay crisis. Y en el que algunos, por cierto, obtienen pingües beneficios de ese estado de ánimo colectivo. Una crisis es, ante todo, un espejismo, porque la propia economía no es más que un tráfico de intangibilidades, empezando por el dinero, que es papel, y ya ni siquiera eso. Ninguna época ha dependido tanto como la nuestra de meros simbolismos. Ninguna tan... irreal.


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No es nada, ya lo sé. Pero nadar mil metros (cuarenta largos) después de tres noches mal dormidas y del consiguiente quebranto físico y moral es todo un logro para uno. Y lo más sorprendente: el hecho de que, después de haber nadado esa distancia, me encuentro incluso mejor.


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La poesía de la mejicana Rosario Castellanos, de la que Renacimiento acaba de publicar una antología. O la evidencia de que el tono y el modo de decir que la poesía española de los ochenta creía haber redescubierto no había dejado nunca de utilizarse.

2 comentarios:

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Me quedo con lo de los largos. Todo lo demás, lo pensado, lo traído con el ingenio y con el talento de la escritura, pasa hoy a un plano secundario. Cuarenta largos. Yo, a lo sumo, un corto. Tengo que repensarme en lo deportivo. Estoy joven (todavía) pero a este paso, si no meto mano ya, veremos si el chasis no se desmorona con los años. Ya está un poquitín pachucho, amigo. Buen día, buen verano, buen ánimo de sol entrando por los ojos a pesar del temblor mediático. De ese temblor, de sus iconos, de su vértigo, se ocupa mucha gente a diario. Haga usted sus largos, escriba sobre su gato, haga piruetas verbales para nosotros. El verano es distracción sobre todo. El verano es un gato que se despereza en un tejado. Bien trabado todo.

marinero dijo...

Estoy bastante de acuerdo con la idea de que la crisis sea, al menos en parte, un espejismo. Pero eso corre el riesgo de olvidar a quienes, por ejemplo a causa de la enormidad del paro, no tienen ingresos de ningún tipo. No todos pueden cultivar "la misma predisposición de siempre para acudir a nuestros menesteres", por desgracia. Para algunos, la crisis, o como quiera llamársele, es demasiado real.