viernes, septiembre 30, 2011

APRETURAS



Días de apreturas en el autobús. El hecho de que éstas desaparezcan gradualmente conforme avanza el invierno, igual que los atascos de tráfico son mayores los lunes que cualquier otro día de la semana, y luego van  aminorándose, hace pensar en una declarada tendencia al desistimiento por parte de quienes concurrimos en estas atareadas aglomeraciones. O en que el desgaste que obra la rutina causa cuantiosas bajas entre quienes en un primer momento se aprestaban animosamente a apencar con ella.


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La moda femenina del pantalón cortísimo. Por todas partes, muslos abundantes, apretados, hermosos. Algo así como el paraíso -y el infierno- de los atribulados personajes masculinos que interpretaba Alfredo Landa. Sólo que, superado aquel vergonzoso estado de privación, y  asimiladas ya las tres o cuatro revoluciones sexuales que hemos vivido, más las consiguientes oleadas de progresiva desinhibición indumentaria, este regreso al minishort de los setenta resulta una especie de retorno a las grandes verdades básicas respecto a los reclamos sexuales y su efecto en sus destinatarios. O tal vez esta mera exaltación de la abundancia sea, en tiempos de vacas flacas, una mera consecuencia de la crisis.


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En esto, como en otras cosas, el otoño funciona como una especie de primavera invertida. Tiempo de excesos, sí, pero privados, como los que cantaban los poetas anacreónticos. Tiempo de comer castañas, embriagarse de mosto y fornicar en casa.

4 comentarios:

Anibal dijo...

Disculpe que no fornique en casa, mi esposa no es tan moderna y no creo que soportara esta interesante costumbre. En los burdeles tampoco se está tan mal.

Olga Bernad dijo...

Jejejej, venía a comentar tu texto de bastante buen humor, pero no creo que alcance la gracia de Anibal;-)

Yo quería decir que no me parece mal que la moda alegre un poco la vista en tiempos de crisis. Siempre habrá unas buenas piernas que levanten un poco el ánimo de los caballeros. Nosotras ya nos imaginamos lo que nos apetece, porque aunque también se han puesto de modas las bermudas para los hombres, a mí un serñor en pantalón corto no me gusta, la verdad.
Estos otoños calientes son un poco menos privados, no acabamos de encerrarnos. Casi echo de menos el frío: si ha de venir, que venga de una vez...

Sara dijo...

Jajajaja estoy de acuerdo con Olga. Un seductor en bermudas, ¿dónde se ha visto? El hombre, cuanto más oculte y más deje intuir, mejor: pantalón largo y, si me apuras, manga larga también...y la camisa, ¡bien abrochadita, please! ;-)

Carmelo dijo...

La camisa "bien abrochadita" en verano es de meapilas y la corbata de vagos. Manga larga si, pero arremangá. Los patalones cortos son cosa de zagales.