lunes, septiembre 19, 2011

CADENAS



El único signo cierto del cambio de estación -aparte de la vuelta al trabajo, ay- es la tonalidad de la luz. Los colores son los mismos, sí, pero parecen pintados sobre un lienzo que previamente ha recibido una imprimación dorada. El otoño es eso: el afloramiento de esa luz oculta, en comparación con la cual los colores de las otras estaciones resultan... demasiado primarios, como los de una casa nueva.

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Las complicadas -y, a la vez, muy previsibles- rutas de la curiosidad. La lectura de Escritores delincuentes de Ovejero me lleva a releer "El policía y el salmo", un relato de O. Henry incluido en Joyas del cuento norteamericano, la antología que mi paisano Fernando Quiñones preparó para Selecciones del Reader's Digest. En la nota previa de este cuento Quiñones recordaba que Charles Laughton había interpretado a su protagonista, el vagabundo Soapy, en la película O. Henry's Full House, que aquí se llamó Cuatro páginas de la vida. Y heme aquí rastreando esa película y anticipando un inconcreto voto de felicidad  para el momento en que pueda verla. No conozco otra manera de llegar a las películas y a los libros que no sea seguir estas cadenas azarosas. En dejarse llevar por ellas y gratificarlas se le va a uno la vida, como quien dice.

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Pero también podría írsele a uno la vida, y con ella la cordura, en imaginar, como hice el domingo por la mañana en medio de un afloramiento de rocas calizas, las criatura fantásticas que un escultor podría tallar en cada una de aquellas piedras gigantescas. Un lagarto enorme con la cabeza levantada, un elefante empujando lo que parecía una especie de titán arrebujado en una manta, una cabeza de tortuga... Y un recuerdo literario, claro, asociado a este inocente desvarío de la imaginación: el recuerdo de las fantásticas criaturas de piedra que adornaban -y adornan todavía- el jardín del duque Orsini, en Bomarzo, la novela de Mujica Láinez...

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En medio de todo esto, la inconfundible opresión en el pecho, la sensación de vacío de quien ha concluido algo que le ha tenido ocupado durante años y ahora no sabe muy bien a dónde dirigir sus esfuerzos.

2 comentarios:

Sara dijo...

Espero la publicación de tu última novela con gran anticipación. Adivino que el otoño se te presenta ajetreado con presentaciones etc. y también con nuevos proyectos. ¡Mucha suerte!

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias, Sara. No será tanto el ajetreo, porque uno se mueve en circuitos muy modestos, pero la ilusión sí que es grande.