viernes, noviembre 11, 2011

RONDA DE MADRID

Me comunica JM, mi buen amigo librero, que ya ha recibido los primeros ejemplares de Ronda de Madrid. Le han llegado a él antes que a mí, por lo que su mensaje es la primera noticia que tengo de que la novela ha comenzado su andadura. Con sus 366 páginas, que se añaden a las más de cuatrocientas que suman las otras dos entregas de mi trilogía de la Transición, culmina la que hasta ahora es mi obra más voluminosa y compleja, acaso sólo igualada en extensión por la suma de las sucesivas entregas de mi Diario abierto en marcha. 


En todo caso, llega a su fin un trabajo que me ha tenido ocupado desde 2003-4, cuando redacté Vacaciones de invierno; y cuyas dos últimas entregas, redactadas ya con la certeza editorial que me proporcionaba el apoyo de Antonio Rivero y de Paréntesis, me han tenido pegado al ordenador sin interrupción durante los últimos treinta meses, más o menos. 


No lo digo en tono de queja. He sido feliz mientras efectuaba estas reconstrucciones de un pasado que no es sólo memoria personal -aunque también-, sino, sobre todo, memoria colectiva. Me he reconciliado con situaciones y planteamientos que, por haber sido la causa de no pocas desilusiones y disconformidades, pesaban sobre mi memoria y mi conciencia como otros tantos errores de difícil rectificación. Y esa felicidad ha sido más intensa incluso mientras redactaba esta última entrega, Ronda de Madrid, porque lo que se cuenta en ésta atañe ya directamente a una conciencia adulta, y no a su disculpable contrafigura, el niño o el adolescente que ese adulto fue. Volver a recorrer de la mano de Juanma, el antihéroe de mi novela, las calles del Madrid (y, por referencias de su novia, Isa, el Londres) de los ochenta ha sido recuperar la conciencia plena de un tiempo vivido pero no del todo bien asimilado ni comprendido. De las conversaciones mantenidas a lo largo de estos últimos meses con personas que conocieron esos tiempos y esos ambientes deduzco que historias como las que se entrelazan en esta Ronda de Madrid no atañen sólo a su autor. Y eso es lo que justifica su conversión en materia narrativa.



Ahora sí que han dejado de pertenecerme del todo.

6 comentarios:

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Enhorabuena. Parir trillizos debe de ser una experiencia dolorosa y emocionante a la vez. Un abrazo.

Anibal dijo...

Me alegro, te deseo sangrientas peleas multitudinarias en las librerías para conseguir un ejemplar. Ahí estaré.

José María JURADO dijo...

Felicidades tres

Ramón Simón dijo...

Felicidades,


un abrazo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Gracias a todos. Espero no defraudar.

Anónimo dijo...

Enhorabuena. Ya sólo falta poder encontrar sus libros, que no se crea, no es tan fácil.

Un saludo,
Enric