lunes, diciembre 26, 2011

EL VIRUS



Lo mejor de los dispendios culinarios de estas fechas: el aprovechamiento de las sobras. El desayuno de hoy consiste en un mango troceado, unas lonchas de salmón marinado sobre tostadas y unos rosquitos caseros de mi madre. No hay mejor manera de inaugurar esta apacible mañana de día festivo. Se da la circunstancia, además, de que anda uno incubando una gripe benigna, de ésas que se traducen en una especie de adormecimiento no del todo desagradable. Todo lo que me ocurre en las últimas semanas tiene esta cualidad de resaca, no sé si del trabajo excesivo, de las emociones soterradas o de las ansias más o menos desmedidas. Ahora el cansancio y la benévola destemplanza invitan a la serena conformidad, a la reformulación de las ambiciones, a la paz de ánimo. Si todo esto es producto del virus de la gripe, bendito sea: habría que cultivarlo y venderlo en las farmacias. En cómodos inhaladores, quizá.

1 comentario:

Juan V. Fernández de la Gala dijo...

Saber convertir lo negativo en positivo eso sí que es magia, sin duda.
Felicidades