martes, diciembre 27, 2011

MONEY IS A KIND OF POETRY

Definitivamente, no me gusta Wallace Stevens, al que leo en la estela de Pound, los imaginistas y, en general, la  revisión que ando haciendo últimamente de los poetas de vanguardia británicos y norteamericanos. La poesía de Stevens me resulta antipática y pretenciosa. No tiene, ni de lejos, la elocuencia y el poder de convicción de la de Pound -a pesar de todo lo que la de éste tiene de acumulación caprichosa, de cacharrería-; y carece, por supuesto, de la delicadeza y precisión de la de su amigo y coetáneo William Carlos Williams. Sus mejores poemas están, quizá, en Harmonium, su primer libro; descontando de él los ripiosos ejercicios rimados -que este poeta continuará cultivando hasta el final de sus días- y pasando por alto, incluso en los poemas más prometedores -la suite titulada Sunday Morning, por ejemplo-, el inconveniente de que siempre anuncian más de lo que ofrecen. 


Más interés tienen sus aforismos o Adagia; pero incluso éstos se resienten de cierto... despeluchamiento, como juguetes muy manoseados. Por ejemplo, éste: Money is a kind of poetry, que Andrés Sánchez Robayna traduce como: "El dinero es una forma de poesía", pero que también podría interpretarse como "El dinero es una especie de poesía"; lo que nos lleva a una cierta ambigüedad: ¿es o no es poesía? Y todo para decirnos que el dinero, como la poesía, presupone un estado de cultura en el que el simbolismo, la transferencia de significados y la abstracción son de dominio público. No sé.


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Menos mal que me he propuesto, en las mañanas de más o menos forzosa soledad de las que van a componerse estas vacaciones -con M.A. trabajando y C. absorta en su laberinto adolescente-, hacer algo más que leer o escribir. Voy a cocinar, y ahora mismo me dispongo a hacer la lista de la compra para la semana. Hoy toca arroz con setas. Y como no espero gran cosa de las insípidas setas envasadas que encontraré en el supermercado del barrio, ni tengo posibilidad de ampliar mi radio de búsqueda, se me ha ocurrido añadirles, para realzarles el sabor, algunas setas shiitake que he encontrado en el cajón de ingredientes orientales de M.A. Con lo que, miren por donde, me va a quedar un arroz composite, como esos poemas de Pound aderezados con ideogramas chinos.... También esto de la cocina es cuestión de trucos, como la literatura. 


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Mañana, o pasado quizá, unas lentejas con foie. Cuyo antecedente literario sería, no sé... ¿los poemas de Claudio Rodríguez?

3 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

En mi "inmodesta" opinión, ese aforismo es una cagada. Yo a Stevens le he leído algunos poemas buenos, pero coincido en que otros son insufribles por lo artificiales. Muy interesantes los apuntes culinarios: alguna seta silvestre quedará por allí, ¿no? Es tiempo de pinateles, chantarelas... Las lentejas con foie las comí una vez cocinadas por un amigo y las recuerdo como un manjar exquisito; me gustan mucho más que los poemas de Claudio Rodríguez.

Sí que da para mucho, tu entrada de hoy.

Un abrazo, y felices fiestas.

P:S: La palabra de verificación es "frogs". El espíritu de basho...

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Sí, Basho debe de andar por ahí:

Interesante:
en plena Navidad
un blog con ranas.

Digo yo. Un abrazo.

gatoflauta dijo...

"Pienso, cual tú, que una oda sólo es buena / de un billete del Banco al dorso escrita". (Bécquer). ¿Le habrá copiado? (Claro que él, parece, lo dice en serio. ¡Pedazo de poeta, Emilio Botín!)