jueves, enero 19, 2012

LEVERTOV Y OTRAS SORPRESAS

Para preservar el tiempo libre, cargarse de obligaciones. Escribir tres novelas seguidas, por ejemplo, y no levantar la cabeza del ordenador hasta haberlo conseguido. Porque, de lo contrario, son otros los que te llenan el tiempo. Miro mi agenda de las próximas dos semanas y se me cae el alma a los pies. Y pensar que sólo un mísero prurito higiénico me separa de la declaración solemne de estar embarcado en un nuevo proyecto, que me pondría a salvo de todo lo demás...


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Pero también es grato abandonarse a los vaivenes del capricho y a esos azares que te van llevando de una devoción a otra. Ayer por ejemplo: recién terminado Tribute to the Angels y antes de embarcarme en The Flowering of the Rod, la segunda y tercera partes respectivamente de la Trilogía de H.D., me distraigo leyendo algunos poemas de la anglonorteamericana Denise Levertov (1923-1997). Me lleva a ellos el hecho de encontrar su nombre al pie de alguno de los estudios sobre H.D. citados en la bibliografía del libro que ando leyendo; y, también, el que mi amigo José Luis Piquero me confiara el otro día que la está traduciendo. Así que me dejo llevar por la repentina actualidad, en mi economía íntima, de esta poeta, y releo los poemas suyos que tengo a mano, los que figuran en las antologías de Donald Hall, Alberto Girri y José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal, más algunos que encuentro en Internet. Hay una diferencia notable, por cierto, entre los poemas recientes de esta autora y los que antologan los citados muestrarios, sobre los que han pasado ya sus buenos treinta o cuarenta años, o más. En las antologías, Levertov es básicamente una discípula aventajada de William Carlos Williams (véase, por ejemplo, el espléndido Six Variations), a quien supera en calidez, humor y frescura, aunque sin apartarse decisivamente del credo minimalista del maestro. Sorprende por ello que la selección de Donald Hall se cierre con un poema de largo aliento sobre los recuerdos ingleses de la autora (A Map of the Western Part of the County of Essex in England), donde ese minimalismo desaparece para dar paso a una evocación cordial del paisaje y las experiencias asociadas a él, en un tono que recuerda, contra toda expectativa, a los poemas sobre la campiña inglesa (Sussex, por ejemplo) que escribió Kipling... Quién lo diría. Menos sorprendente es que la poeta, en su etapa madura, incurra con cierta frecuencia en esa especie de ocasionalismo biempensante que parece consustancial al papel del poeta "progresista" en la sociedad norteamericana. Pero, por lo que he leído, incluso en estos casos mantiene la altura de tono y la pertinencia del poema, siempre fiel a los modos y querencias de la autora, como lo demuestra, por ejemplo, el demorada tratamiento "paisajista" que da a In California during the Gulf War, un buen ejemplo de esa poesía "ocasional". 

Tómense estas rápidas impresiones, de todos modos, con las debidas cautelas: la bibliografía de Levertov es muy copiosa, especialmente en sus años finales, y no se la puede juzgar por la lectura de una veintena de poemas encontrados al azar. 

Me congratulo, de todos modos, de este redescubrimiento, que debo a los bandazos del azar y a las recomendaciones del amigo JLP. Aunque seguro que él ha visto en esta poeta cosas muy distintas.  

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Ser como K. Tener el instinto  infalible para encontrar el último resquicio en el que el sol se demora antes de desaparecer por completo. Y, en ese mínimo reducto de calor dorado, echar la siesta. 

1 comentario:

José Luis Piquero dijo...

Tengo que matizar que lo que estoy traduciendo son sus ensayos sobre poesía norteamericana. Aunque, lógicamente, los textos me han llevado a sus poemas y también con ellos he hecho algún intento, aunque privado. Si, una discípula aventajada de WCW, pero muy muy aventajada. Un abrazo.