martes, enero 17, 2012

PATUSÁN

Este lamentable capitán de trasatlántico que abandona su barco a punto de naufragar, y que lo hace incluso antes que los propios pasajeros... Su rasgo de cobardía es el de Jim, el personaje de Conrad, cuando abandona el Patna. Sólo que a Jim la literatura -y, de la mano de ésta, la espléndida panoplia de posibilidades de realización individual que ofrecía el siglo XIX- le tenía reservada una oscura, pero definitiva, oportunidad de redención: su labor, hoy diríamos que humanitaria, al frente del misérrimo villorrio de Patusán, y su muerte poco menos que heroica cuando esta aldea sucumbe a unos piratas y él asume toda la responsabilidad de la tragedia... El capitán del Costa Concordia no tendrá tanta suerte .Lo que le espera es el indeleble desprestigio mediático ante la opinión global. En este mundo de hoy no quedan patusanes donde perderse.

***

Chesterton en el autobús: Tipos diversos. Como siempre, lo leo con gran placer, con demasiado placer incluso. Porque a la alegría de poder asentir casi de todo corazón a afirmaciones como, por ejemplo, ésta sobre nuestra incapacidad para comprender el pasado más inmediato: 

La época que acaba de abandonarnos es siempre como un sueño al despertar por la mañana, algo increíble y como ocurrido siglos atrás. 

se une un cierto sentimiento de que tales ideas le salen a Chesterton con demasiada facilidad, casi en torrente, y son tan agudas y brillantes que una inteligencia media puede apreciarlas, por supuesto, pero no asimilarlas del todo en su abrumadora abundancia, y mucho menos incorporarlas a la propia manera de entender el mundo. En ese sentido, entiendo a Borges cuando declara sus dudas respecto a la capacidad de Chesterton de lograr conversos para la ortodoxia que defiende con tanta brillantez. A lo sumo, logra entusiasmar a los ya convencidos. En eso, como en tantas otras cosas, Chesterton tiene la ambivalencia del sofista. Pero qué sofista.  

***

A más de un contestatario de nuevo cuño que yo me sé habría que decirles, en nombre de esas mismas causas con las que dicen solidarizarse, lo que Jesucristo al joven rico: "Reparte todo lo tuyo entre los pobres y sígueme". Y eso bastaría para que agacharan la cabeza e hicieran mutis por el foro, en dirección a sus apartamentos bien amueblados, a sus caprichitos de entendidos y gourmets, a sus bien agarradas prebendas, a sus despachitos.

No hay comentarios: