lunes, febrero 27, 2012

HOMBRE Y ASNO

To photograph is to confer importance. "Fotografiar es otorgar importancia", dice Susan Sontag en On Photography. Y supongo que eso es lo que mi amigo J.A.M. hace cuando fotografía a sus vecinos en las actitudes y atavíos propios de sus oficios y su modo de vida: otorgarles importancia; y, a la vez, certificar su fugacidad, porque esas actitudes, esos oficios, están en trance de desaparición, y acaso estas fotos, de las que mi amigo se vale para idear sus cuadros -casi siempre, mezclando detalles de varias sobre un mismo asunto-, sean el último testimonio de su existencia. Ayer fue un hombre abriendo un cerdo en canal -casi un homenaje a Rembrandt-. Hoy es este otro vecino a lomos de su asno; uno y otro a tamaño natural, en un lienzo enorme, que certifica, también, la ausencia de intenciones prácticas inmediatas de este tipo de pintura, porque difícilmente se encontrará comprador para un cuadro tan grande y de asunto tan poco apropiado para presidir un comedor burgués. Un hombre en un burro. Me enseña el pintor algunos precedentes pictóricos del tema: de Sorolla, por ejemplo. Pero Sorolla se desentiende del asnillo, lo resuelve en unas pocas pinceladas abocetadas, mientras que en el cuadro de mi amigo el burro reclama tanta atención como su jinete, y casi podría decirse que mira al espectador con más humana atención que la figura humana, en la que se advierte esa hosquedad característica del hombre poco acostumbrado a dar cuenta a nadie de sus actos. ¿Quién, que no sea el propio pintor, querrá tener esa mirada inquisitiva del burro y ese gesto hosco del jinete en la pared de su casa? Aunque quizá la finalidad de todo esto no sea tanto crear un objeto que alguien quiera tener, como el proceso de acotar esa realidad, de reflexionar cómo abordarla y de tomar todas y cada una de las infinitas decisiones que van conformando un cuadro tan complejo -y tan simple, al mismo tiempo-.
 

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