jueves, febrero 23, 2012

SUBRAYADOS



Anoto estos versos que me han llamado la atención:


La perezosa tarde
con sombras fugitivas
bajaba de los montes
en brazos de sí misma.


Y estos otros: 


Las blancas y rojas flores
que por las márgenes baña
dos veces eran narcisos 
en el espejo del agua.


¿Lorca? No, Lope de Vega. Pertenecen a  poemas insertos en La Dorotea, la fascinante comedia en prosa en la que el poeta exorcizó sus complicados amores con Elena Ossorio. A ese mismo texto pertenece esta extraña metáfora, en la que el propio anotador -manejo la recentísima edición de la RAE, a cargo de Donald McGrady- reconoce una sorprendente filiación surrealista avant la lettre (yo diría, más bien, imaginista): 


Si la viésedes poner las manos en un clavicordio, pensaréis que anda una araña de cristal por las teclas


Y es que nada es tan nuevo como parece, ni hay belleza en el lenguaje que un poeta de ayer no haya sabido intuir con tanta fuerza o más como el de hoy (aunque no sé si este hoy es aplicable a Lorca, cuyo aprovechamiento por los poetas actuales, en general, corre en proporción inversa a la gloria oficial de la que goza).  

2 comentarios:

RM dijo...

En la fascinante novela "Ladrones de tinta", de Alfonso Mateo-Sagasta (un caso policiaco en busca del autor del Quijote de Avellaneda), Lope hace un cameo muy divertido, colocado con hachis.

José María JURADO dijo...

Lorca se sabía a Lope de memoria, todo el libro "Canciones" es un homenaje a Lope.

La noche baja desnuda
entre los puentes de marzo
y en los pechos de Lolita
se mueren de amor los ramos

Más o menos, porque cito de memoria.

A Lorca debería leerse más y mejor, pero todo son jaleos, tarantos o auroras de NY-

Un saludo.