martes, marzo 20, 2012

EFEMÉRIDE

También de los localismos se saca algo. Por ejemplo, al hecho, normalmente incómodo, de que ayer fuera fiesta en la localidad donde trabajo y día laborable en donde resido debo una mañana de deliciosa inactividad, entregado a los placeres del paseante sin prisas, o de quien encuentra por fin el momento de darse algún capricho largamente demorado. Ya sé que debería estar en otra parte: en el bullicio, quizá, de la efeméride ciudadana -la celebración del Bicentenario de la Constitución de 1812- que ha motivado este inesperado "puente" festivo. Otra vez será. Quizá en el próximo centenario.

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De éste, en fin, lo que me asombra es que se haya celebrado sin polémicas, lo que quizá es signo de que vamos madurando. Pero, por lo mismo, me llama también la atención que no haya surgido ni una sola voz discrepante respecto al significado de la celebración o la interpretación de los hechos históricos a ella vinculados. Y que esta casi completa ausencia de disidentes en las celebraciones de hoy signifique que no hay nadie que reivindique a los disidentes de ayer, que los hubo. Los afrancesados, por ejemplo -Moratín, Marchena, Javier de Burgos-, que protagonizaron el primer gran éxodo político de la historia comtemporánea española -y enseñarían el camino a los liberales, que pronto les seguirían-; y alguna que otra poderosa voz individual, como la del disconforme José María Blanco White, que pronto discrepó de la obra doceañista -entre otras cosas, porque no recogía la gran aspiración de este espíritu inquieto, que era la libertad religiosa- y criticó el carácter doctrinario del liberalismo gaditano, tan ajeno al pragmatismo inglés que tanto admiraba este gran sevillano exiliado en Londres... También esta efeméride ha sido doctrinaria, a su manera: ni un recuerdo a los discrepantes. Lo que no sé si responde más a las grandes esperanzas teóricas que suscitó aquella Constitución o a la timorata concreción de algunos de sus aspectos. Más a lo segundo, me temo, que a lo primero.

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Y el empacho de retórica. Con la que derrocharon ayer los medios de comunicación españoles a cuenta de lo mismo vamos sobrados para otros doscientos años. Alguno habrá amanecido hoy como si él mismo hubiera hecho aquella revolución que no fue. Al fin y al cabo, de esas ilusiones se ha nutrido la presunta ejecutoria democrática de dos generaciones al menos de políticos españoles.

5 comentarios:

gatoflauta dijo...

Lúcido y justo comentario. De todas formas, no es mala cosa que incluso quienes demonizaron largamente a los de entonces (o sus herederos, más bien) asuman hoy su legado. En este cainita país, eso no es una mala noticia: todo lo contrario. Respecto a la retórica..., me temo que es inevitable, y no sólo por estos pagos.

Anónimo dijo...

Hola, soy de Cartagena y estuve con mi marido en Cádiz este fin de semana. No oímos hablar ni de Blanco White ni de Isidoro de Antillón que murió a consecuencia de las heridas sufridas en un atentado por ser abolicionista.

En una librería de la plaza de la Mina, pedí un libro de poesía de algún gaditano. Y me dieron el tuyo: Casa en construcción.

Estoy leyendo. En tus versos hay mucha luz y rapidez.

Saludos.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Espero que lo pasara bien en Cádiz. Y me alegro de que esté leyendo mis poemas. Gracias.

Conchi Toscana dijo...

Pues se ha trabajado, y mucho, en los exiliados del 14. No habéis visto la expo de José Bonaparte, evidentemente. Es una lástima que habléis de oidas... Pero así son las cosas. A unos les dan el altavoz y berrean.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No, no hemos visto esa exposición. Lamentablemente, veo que ya ha terminado. De todos modos, y por lo que he leído, no estoy seguro de que su contenido invalide del todo mi comentario (más sentimental que otra cosa) sobre los discrepantes de entonces.

Y llamar "altavoz" a este modesto dietario personal...