martes, mayo 22, 2012

LIU YU-XI

Hoy se inclinan a un lado, mañana al otro. Me refiero a las palmeras bajo la acción de los dos vientos que suelen alternarse en estos pagos: el poniente, siempre un tanto respondón y antipático; el levante, ligero y volátil como dicen que es -y mienten- el carácter mismo de esta tierra. De cualquier modo, uno es partidario de otros vientos menos extremistas. El sur, por ejemplo, que unas veces refresca y otras suaviza los rigores del frío, pero que siempre aporta una civilizada nota de alivio a los excesos a los que tan proclives son los otros.

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Expresar el descontento cívico, político y social en un poema que no mencione otra cosa que ríos, montañas lejanas y el reflejo de la luna, y que se resuelva en una nota de nostalgia. Qué no daría uno por ser, en estos momentos, un poeta Tang.

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Como éste Liu Yu-xi (722-842) que escribe un poema sobre los melocotoneros que, según reza la nota a pie de página, "ofendió tanto a las autoridades que (su autor) fue obligado a exiliarse de nuevo por otros catorce años". 

No ofende quien quiere, sino quien puede. 

5 comentarios:

Portorosa dijo...

Podía usted poner el poema, ¿no?

Gracias.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Aquí va:

"Por todas partes, a lo largo de la carretera, el viento arremolina pétalos rojos y morados.

Ni un alma que no venga de contemplar flores.

En el templo de Xuandu crecen mil melocotoneros.

Todos fueron plantados tras la partida del viejo Liu."

Portorosa dijo...

Gracias.
Una maravilla. Más, conociendo su intención.

Rafael dijo...

¡Es que el poema es una auténtica provocación! Que dé gracias por salir vivo; mira que decir eso del viento arremolinando pétalos. ¡Por Dios, no tiene perdón!

Tanta libertad artística nos lleva a estos extremos.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Supongo que el sarcasmo está en el último verso. Sutiles que son los chinos, amigo R.