martes, mayo 29, 2012

LO QUE IMPORTA



Poniendo la mejor voluntad posible, se podría admitir que un gobierno de orientación, digamos, "liberal" -y ojalá el que tenemos lo fuera en el sentido más hondo de la palabra- tuviera como proyecto modernizar a fondo la economía española y hacerla tan dinámica como, por ejemplo, la norteamericana, aun a costa de renunciar a cierto grado de protección social propio de las economías muy dirigidas... Bueno. Pero eso exige, como mínimo, una mentalidad empresarial parecida a la que rige en el mundo anglosajón, donde los contratos se cumplen escrupulosamente, las cuentas se llevan con absoluto rigor y la exigencia de responsabilidades, cuando se aprecian irregularidades de gestión, es implacable. Nada de eso se cumple aquí, y la prueba es la desastrosa gestión que se está haciendo de la actual crisis bancaria: nadie informa, nadie asume responsabilidades, nadie dimite o hace dimitir. Y ahí está el quid de la cuestión: sin empresarios -y políticos- mínimamente solventes, hacer recaer el peso de las presuntas "reformas" únicamente en la reducción de los derechos del trabajador, sin exigir nada a cambio a la clase dirigente, equivale, simplemente, a arrojar a aquellos a los lobos. Y en eso estamos.


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Menos mal que hay otros consuelos. Por ejemplo, que se siga publicando poesía, y de la buena, aunque hoy por hoy la mera tentativa parezca heroica. Leo, por ejemplo, lo último del jerezano Raúl Pizarro, un librito llamado, muy oportunamente, Lo único que importa. Poemas, en su mayor parte, precisos, circunstanciados, arraigados en la cotidianidad de un hombre maduro que ve crecer a su hija y se interroga sobre las grandes verdades, que no son otras que las que se manifiestan en la vida diaria, sin aspavientos ni declaraciones solemnes. Sea. Pero me llama también la atención lo que este libro debe -y no es demérito- al círculo literario del que el autor ha querido, o ha tenido la suerte de, rodearse. Leo las dedicatorias a poetas y amigos más o menos próximos -y algunos de ellos muy queridos para mí-: los también jerezanos José Mateos y Pilar Pardo, el arcense Pedro Sevilla. También está presente en el libro, aunque no se le nombre, Francisco Bejarano, de más edad que los ya citados y, en cierta medida o en algún momento, maestro de todos ellos; aunque quizá resulte poco delicado establecer aquí prelaciones de magisterio, teniendo en cuenta que lo que se aprecia, en este sucederse de poetas de al menos tres generaciones, y que parecen sustancialmente de acuerdo en unos pocos principios básicos, es la continuidad de una tradición asentada y transmitida... Constato estas cosas en una época de mi vida en la que me caben ya pocas dudas respecto al carácter solitario de este oficio. Lo que no es óbice para que no deje de sentir cierta sana envidia hacia estos poetas que admiro y respeto y que, dentro de los ajustes de cuentas que cada uno haya querido hacer con su imprescindible soledad, han aprendido a trascenderla y compartirla, e incluso a transmitir lo poco o mucho que se puede transmitir de este oficio. Yo no tengo esa suerte. Y esta soledad, incluso en lo que tiene de libremente asumida y aceptada, pesa a veces lo suyo, sí.


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Es el viento el que, al rizar el mar de un modo u otro, y jugar mediante ese procedimiento con la luz, crea esa sorprendente variabilidad de azules, y hace que el de hoy, límpido y delicado, sea sustancialmente distinto al verdor de aguas revueltas de ayer, tan intranquilizador. El es viento, ya digo, la mano que mezcla y aplica esos colores, a su capricho. Pero con qué maestría siempre.

4 comentarios:

Portorosa dijo...

Sobre la supuesta dualidad [economía dirigida + protección social] vs [economía liberalizada + menos derechos], leí hace poco un interesante artículo que la desmentía, y ponía de ejemplo de combinación diferente (liberalización economía + gasto social) a los países escandinavos.

Era este: Por una economía bisexual.

El mar en esa bahía es especial, creo yo.

Un saludo.

Olga Bernad dijo...

Amén al punto 1, amén al punto 2 y amén al punto 3.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Totalmente de acuerdo con que la dualidad palnateada es sólo "presunta"; pero, de cualquier modo, el requisito básico es el respeto a las reglas; cosa que aquó no se da, en absoluto. Gracias por los comentarios.

Portorosa dijo...

Ah, no, no se da, por supuesto.

También habla ese artículo de que aquí los resultados (el éxito de una empresa o un proyecto cualquiera) siguen dependiendo demasiado de factores ajenos a su calidad. Entre ellos, las relaciones y las influencias.

Bueno, así nos va.

Un saludo.